Con derechos humanos se pueden atraer inversionistas: John Sherman – Servicios – Justicia


Los principios rectores de derechos humanos en los negocios fueron promulgados por Naciones Unidas en el 2011, desde entonces instituciones alrededor del mundo están trabajando en su promoción e incorporación.

El pasado 20 de abril, se llevó a cabo la conferencia “La transición legal en Colombia”, organizada por la Cámara de Comercio de Bogotá, en la que el estadounidense John Sherman III, asesor general de la ONG Shift que está liderando el centro principal de experiencia en la implementación de los principios de Naciones Unidas en los negocios, habló acerca de cómo aprovechar el proceso de paz para hacer que las empresas colombianas sean instituciones más éticas y sobresalgan por su respeto a los derechos humanos.

Desde que existen los principios rectores de derechos humanos para los negocios ¿qué tanto han sido acogidos en las empresas de los países miembro de Naciones Unidas?

Desde que fueron aprobados por el Consejo en el 2011 su aceptación ha sido generalizada. Ya se ven reflejadas políticas que incorporan el respeto por los derechos humanos en muchas empresas, de hecho cientos de multinacionales los han adoptado y promulgado públicamente. Y más allá de eso han desarrollado procesos para implementarlos, que es finalmente el mayor desafío.

Hablar públicamente sobre esto incluye informar de qué manera están trabajando los derechos humanos dentro de sus procesos. En Estados Unidos, Reino Unido y otros lugares de Europa ya se ha obligado a las empresas a hablar y mostrar lo que están haciendo en el área de derechos humanos. Hay iniciativas importantes, por ejemplo una firma internacional de contabilidad proporciona un informe sobre derechos humanos para grandes empresas, los gobiernos también están llamando a las compañías para ser parte de esto y los inversionistas que representan billones de dólares están pidiendo a las administraciones que los incorporen.

Hay empresas que ya le exigen a sus socios comerciales, proveedores y contratistas que implementen los principios rectores y uno de los mejores ejemplos es la Fifa.
Es el órgano deportivo más grande y más rico del mundo. Varios millones de personas están vinculadas a él, incluso Colombia tiene representantes en la Fifa. Conocemos el escándalo en el que estuvo envuelta y como parte del paquete de reformas que se están implementando en ella es que ahora le exige a todos sus socios, subcontratistas, proveedores y sus licencias que cumplan con los principios rectores de derechos humanos. Y estar de acuerdo con esos principios es un desarrollo enorme que genera una cascada de conductas similares por parte de todos los involucrados en los negocios. Esto se está implementando para el Mundial de Fútbol del 2022, eso ya es un desarrollo muy concreto.

¿Qué tanto se están aplicando esos principios en las empresas colombianas?

No conozco muy bien la situación particular de Colombia. Vine a hablarle a abogados del país, pero puedo decir que muchos de los inversionistas extranjeros que están invirtiendo en Colombia le están prestando atención a los principios rectores. Sé que las compañías mineras que están acá están siendo aconsejadas por profesionales altamente formados en materia de derechos humanos.

Pero ciertamente en Colombia hay muchas empresas que ya están concentradas en ello. Algo que me impresionó es que cuando estaba haciendo la reservación en la página web de un hotel en Bogotá encontré que tenían una promulgación de derechos humanos en su página y eso es muy interesante. Aunque se trate de un ejemplo pequeño es una muestra de que ya se está haciendo en el país.

Usted menciona pasos que está dando la minería, pero lo cierto es que ese es uno de los sectores más complejos con respecto a la protección de los derechos humanos. ¿Cuáles otros hacen parte de esa lista y qué se puede hacer para que viren hacia conductas más respetuosas con las comunidades?

La minería y la extracción petrolera son áreas críticas para los propósitos de los derechos humanos por el impacto que tienen en la tierra y eso obviamente no solo radica en el tema de los derechos humano sino en el medio ambiente. En ese sentido se habla de todas las industrias que ocupan grandes espacios y generan impactos en derechos humanos y medioambientales como los proyectos de infraestructura en los que están carreteras, líneas de transmisión de energía, hidroeléctricas, etc.

Esos sectores tienen en común la necesidad de enfrentar los desafíos, por eso son tan importantes los abogados. Ellos tienen la tarea de identificar los potenciales impactos que pueden generar las empresas en los derechos humanos, y planificar y desarrollar un presupuesto para trabajar en ello, para planear proyectos de seguridad, mitigar las tensiones y la violencia que se genera a su alrededor.

En esas áreas hay víctimas de la inseguridad, de posesión irregular de la tierra, violaciones de derechos de las comunidades indígenas… Los proyectos tienen que ser capaces de minimizar el conflicto que es malo tanto para la gente como para los negocios.

El proceso de paz va a generar grandes impactos en términos de derechos humanos, ¿cree que los resultados se van a ver pronto o solo las generaciones futuras los van a ver?

Hablar del calendario del proceso de paz es un poco incierto, pero puedo sugerir algunas direcciones. Cuando se habla de nuevos inversores, nueva minería, nuevos procesos de infraestructura, nueva exploración petrolera se pueden estructurar procesos para minimizar los daños y generar mayores beneficios para la sociedad.

Los proyectos son buenos y se pueden evitar los problemas si de una forma realista se identifican soluciones. Es más fácil evitar un problema que solucionarlo luego de que suceda. Nosotros decimos que es más fácil mantener un caballo encerrado que tratar de atraparlo cuando está galopando, entonces lo que quiero decir es que con solo mirar atrás se pueden hacer cosas para que en el futuro no vuelvan a suceder.

En 50 años de conflicto muchas compañías colombianas financiaron grupos ilegales, grupos paramilitares y tuvieron conflictos con las comunidades por la forma como adquirieron la tierra, pues ahora tienen que solucionar esos problemas con las mismas comunidades, invertir y trabajar con ellas.

¿Cómo pueden las empresas dar el paso para avanzar hacia un trabajo más ético con un mayor respeto por los derechos humanos? ¿Qué papel juegan los clientes de las compañías? Y, ¿qué papel tienen los abogados?

El primer paso es desarrollar procesos para gestionar los riesgos de los derechos humanos y para las empresas eso significa emprender procesos de debida diligencia. Ese término lo usan los empresarios para monitorear y prevenir los efectos negativos de sus actividades en las personas. Las empresas deben estudiar los derechos humanos en cabeza de sus funcionarios y las posibles víctimas. También demostrar que están respetando los derechos humanos, no solo nombrándolos, sino conociéndolos y mostrándolos; es decir, identificando los riesgos potenciales.

Una vez se identifican los riesgos se va al siguiente escenario que es el de la acción y la respuesta. El tercero es el del rastreo de la respuesta. Si el riesgo principal tiene que ver con la seguridad en el lugar de trabajo, hay que saber cuántos accidentes ocurren en el lugar de trabajo.

El cuarto paso del proceso de debida diligencia es divulgar el desempeño con las partes interesadas. Es muy importante y necesario tener una retroalimentación a través del llamado mecanismo de acuerdo de nivel operacional, que es un proceso que está diseñado para identificar problemas muy temprano, donde pueden resolverse directamente por las personas involucradas. En esos procesos también están envueltos proveedores y contratistas que tienen relación con las comunidades. Eso es particularmente importante en Colombia donde esa relación es diferente en las zonas de conflicto. El legado de la guerra civil implica que la debida diligencia en derechos humanos tiene que tener un impulso muy duro.

Con respecto a la labor de los abogados…

Es importante entender que los abogados empresariales tienen dos roles, el primero es el de ser el perro guardián de las compañías y el otro es el de perro guía que las ayuda a transitar por terrenos desconocidos. Y tienen que ser ambos. Los abogados deben ser expertos en la ley pero también ciudadanos conscientes del impacto que los servicios de las empresas pueden tener sobre la sociedad.

Este es un momento muy valioso para que los abogados colombianos tomen en cuenta los principios rectores y asesoren a sus clientes de forma que se puedan evitar conflictos. Ese respeto por los derechos humanos no solo mejora las condiciones de las empresas en sí mismas y la de las comunidades, sino que atrae inversionistas.

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