En su asunción, Pompeo prometió avanzar en el deshielo con Pyongyang












Dijo que el mundo tiene la oportunidad de “cambiar el curso de la historia” en la península coreana Fuente: AP



WASHINGTON (AFP).- En su investidura como nuevo secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo dijo ayer que el mundo tiene la oportunidad de “cambiar el curso de la historia” en la península coreana, a raíz de los esfuerzos para la desnuclearización de esa región.





Al hablar durante la ceremonia, con la presencia del presidente Donald Trump, Pompeo dijo que había llegado el tiempo de resolver las tensiones en la península coreana “de una vez y para siempre”.

“Destaco que es una oportunidad. Estamos en las primeras fases del trabajo. El resultado es ciertamente aún desconocido. Pero una cosa es cierta: este gobierno no repetirá los errores del pasado. Nuestros ojos están bien abiertos”, señaló Pompeo.



El nuevo secretario de Estado dijo que Washington está comprometido con “el desmantelamiento del programa nuclear de Corea del Norte y que ello ocurre sin demoras”.





Trump sorprendió al mundo el mes pasado al aceptar una invitación del líder norcoreano, Kim Jong-un, para una reunión directa, un histórico encuentro que podría concretarse en las próximas semanas.

Como parte de los preparativos de ese encuentro, Trump envió a Pompeo -que hace dos semanas era el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA)- en misión secreta a Pyongyang, donde mantuvo una reunión con Kim.



Pompeo sustituye en el Departamento de Estado al empresario Rex Tillerson -ex director ejecutivo de Exxon Mobil-, que había divergido públicamente con Trump precisamente por su interés en abrir un canal de diálogo con Corea del Norte.



Trump llegó incluso a humillar públicamente a Tillerson en Twitter, al afirmar que con sus tentativas de abrir ese canal de diálogo estaba “perdiendo el tiempo”.

En marzo pasado, Tillerson fue despedido de su cargo sin ceremonias y pocos días más tarde se puso en marcha la preparación del encuentro entre Trump y Kim.



La relación entre Pompeo y Trump parece ir por mejor camino. Ayer Trump calificó al nuevo secretario de Estado como “un verdadero patriota”, que se había ganado su “más profundo respeto”, “admiración” y “confianza”.

Por su parte, Pompeo afirmó que sentía “humildad” al ser investido al frente del “más importante cuerpo diplomático del mundo”.

En los discursos pronunciados durante la ceremonia, Tillerson ni siquiera fue mencionado. Admirador confeso de los jefes militares, Trump nunca escondió cierto desdén por los diplomáticos en general, a tal punto que en su primer año de gobierno ordenó drásticos cortes en el presupuesto del Departamento de Estado.

La agenda que espera a Pompeo es compleja. Además de la crisis con Corea del Norte, deberá renegociar el pacto nuclear con Irán y también incluye temas como la controvertida transferencia de la embajada norteamericana en Israel y la implementación de “reciprocidad” en la relación económica con China.













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