Humberto de la Calle terminaría Aerocafé de llegar a ser presidente de Colombia


Humberto de la Calle Lombana, la cabeza visible del acuerdo Gobierno-Farc, parece cansado de que le pregunten de paz. Ahora es precandidato a la Presidencia de la República y confiesa que ha presentado en foros propuestas concretas, pero que terminan teñidos por la famosa discusión del acuerdo.


Esta dificultad de interlocución, como la califica, no le ha permitido exponer ideas como la necesidad de diversificar la oferta, vinculando al Estado a un esquema de mayor productividad sobre la ampliación del mercado, o la prórroga al exceso de requisitos que el Estado les impone a las empresas, en especial a las pequeñas, que las va empujando a la informalidad. “Uno termina trabajando para rendir informes y cumplir requisitos”, dice.

De la Calle esperaba que en el Congreso del Partido Liberal de la semana pasada se hubiera definido el apoyo por un candidato a la Presidencia, entre ellos él, y concretar su idea de una coalición de fuerzas que han acompañado el proceso de paz. Tendrá que esperar hasta el 19 de noviembre, porque los liberales convocaron a una consulta popular abierta de la que saldrá el candidato; sin embargo, continúa en su empeño.

Terminar Aerocafé

– ¿Qué pueden esperar los caldenses en una Presidencia suya?

Hay una idea que viene desde la Universidad de Caldas, de crear un instituto de talla mundial para la prevención de desastres, porque tenemos experiencia, conocimiento, sinergias de las universidades. Con apoyo nacional y cooperación internacional quisiera ver este instituto que asume también los problemas que derivan del cambio climático. También es estratégico, aprovechando el Sistema Universitario de Manizales (Suma) y Cenicafé, crear un centro de ciencia y tecnología para fortalecer el desarrollo. El Aeropuerto de Palestina ha tenido muchas dificultades, pero a estas alturas lo que hay que hacer es terminarlo. La peor deseconomía sería dejar una obra inconclusa. Me haría la ilusión de que los caldenses entiendan que si llego a la Presidencia de la República es una enorme oportunidad.

– ¿Un frente de su campaña será la formalización de tierras rurales?

El camino correcto es la reforma rural integral, que propone brindar acceso a los campesinos sin tierra, para lo cual se creó un fondo de 3 millones de hectáreas que se van a utilizar durante 12 años. Casi 50% de estas tierras provendrán de que el Estado cumpla con sus obligaciones y recupere tierras en manos de ilegales, corruptos, mafiosos. No hablamos de expropiaciones, de viejas reformas agrarias. Hablamos de acceso integral; con mecanismos de fomento, crédito, infraestructura, distritos de riego, y en un proceso de formalización de la tierra es fundamental la actualización catastral.

Contra la corrupción

– ¿Cuál debe ser la fórmula para depurar la corrupción en la justicia?

Es una hecatombe. No comparto la tesis del Gobierno, de un referendo, y mucho menos en época preelectoral. Una reforma a la justicia toca muchas cosas. Si soy presidente, recogeré un acerbo de sabiduría acumulada de las necesarias reformas a la justicia, y el 7 de agosto, tener una propuesta para ensayar en principio la vía ordinaria. Esa puerta giratoria, congresistas que investigan magistrados y magistrados que investigan congresistas, terminan paralizando los esfuerzos. Si se vuelve inviable por la vía ordinaria, sería partidario de una asamblea constitucional, con control, y convocar un cuerpo libre de ataduras, con expertos y ciudadanos. De no funcionar, estaría de acuerdo con una constituyente.

– ¿Cómo está con los congresistas de diferentes partidos, espera que lo acompañen?

No tengo maquinaria, ni una secretaria en la administración pública, y eso me permite desvirtuar que soy el candidato del Gobierno. Tengo buenas relaciones con congresistas, pero no estoy cultivando sus apoyos. Muy buena parte de la corrupción proviene del sistema político, y de la forma en que antiguamente se relacionan Congreso y presidentes. El clientelismo ya no es de hojas de vida, es de contratos y de entrega de instituciones. Eso hay que romperlo. Un presidente debe comenzar por no dejarse chantajear del Congreso. Si soy presidente, quiero tener relaciones cordiales y productivas con los congresistas, reconozco que en democracia son la voz de la comunidad y tienen interés en impulsar obras en sus lugares de origen, pero eso hay que hacerlo de frente a través de los planes de desarrollo.

Sobre los acuerdos

Humberto de la Calle dice que el Gobierno, y en especial la Oficina del Alto Comisionado Rafael Pardo, debe responder por posibles incumplimientos en el acuerdo de paz. “Como ciudadano observo que ha habido un cumplimiento en lo esencial, de ambas partes, el Estado dictó la Ley de Amnistía para los delitos menos graves, se aprobaron las normas para la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) que se están desarrollando ahora en el Congreso. Ahí vamos, en medio de dificultades, pero ahí vamos”.

También le preocupa que un grupo político de peso en la opinión pública ha dicho que si triunfa en el 2018 hará trizas el acuerdo, cambiando elementos esenciales como la participación política y la JEP. Le inquieta además el procedimiento en el Congreso, al querer cambiar algunas condiciones. “Hay un compromiso legal y ético del Estado colombiano. Incumplir lo pactado llevaría, como ha ocurrido históricamente, a hechos sangrientos”.

Agrega que hay dificultades logísticas y burocráticas, pues el Estado es lento para cumplir metas, y que esto lo debe entender la guerrilla.

Otros planteamientos

* Obligación a cumplir lo pactado en el acuerdo de La Habana.

* La educación como inversión más rentable en la economía, que empieza desde preescolar hasta la universidad.

* La nutrición de los pequeños para vencer la inequidad del país.

* Continuar la tarea para que al final del bachillerato se logren habilidades y títulos de carácter técnico y tecnológico que preparen a quién no logre pasar a la universidad.

* En la universidad pública, que es el centro de la verdadera investigación, impulsar la ciencia y la tecnología.

* Tener un sistema de crédito, distinto al Icetex, para que el estudiante pueda destinar un porcentaje de su ingreso cuando se emplee.



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