La atención continua, una necesidad en las cardiopatías congénitas


 

Elizabeth R. Rojas

LA PATRIA | Manizales

Eliana nació con un soplo en el corazón hace 27 años, lo que sorprendió a los médicos tratantes que -buscando antecedentes en su familia- no hallaron razón para ello, pues sus padres, tíos y abuelos no mostraron enfermedad cardíaca alguna.

Un especialista en el momento indicó que la condición de la pequeña se debía al hábito de fumar de su madre, con el cual la progenitora llevaba ya algunos años. A la bebé de semanas de nacida le hicieron algunas pruebas, algo invasivas para su edad, según la mamá.

Finalmente la pequeña no requirió de operación para mejorar su anomalía. Sin embargo, ahora que es adulta, teme por la salud de sus futuros hijos.

Propensos

Sobre el origen de estas fallas cardíacas de nacimiento habló para LA PATRIA el médico cardiólogo John Jairo Araujo, quien explicó que las cardiopatías congénitas son las anomalías más frecuentes del desarrollo del feto.

Explicó que por cada niño que tiene una malformación (cerebral, de columna, de las extremidades, etc) existen 5 niños enfermos del corazón. “De cada 100 recién nacidos vivos, uno al menos tiene una cardiopatía congénita”, contó Araujo.

Según el especialista en cardiopatías congénitas pediátricas y del adulto, estos casos se pueden dar tanto en hijos de parejas jóvenes como en adultas, pero que se dan con más frecuencia en parejas con antecedentes de enfermedades del corazón.

“Las mamás con cardiopatías congénitas tienen hasta un 16% de más posibilidades de que sus hijos nazcan con este inconveniente. Si son los papás, las posibilidades son del 4%. Las madres con diabetes diagnosticada en el embarazo tienen un 12% de más riesgo. El 40% de los niños que tienen síndromes genéticos como el Down desarrollan habitualmente estas anomalías”, apuntó.

Araujo reveló que en América Latina nacen aproximadamente 54 mil niños con cardiopatías congénitas cada año y que de estos, 17 mil necesitan cirugía de corazón. Subrayó que por cada millón de habitantes, hay alrededor de 150 niños operados del corazón.

En Colombia la cifra promedio de pacientes es difícil de calcular, debido a los problemas que encuentra la población para acceder a los servicios de salud. Con ello, Araujo lamentó que no hayan en el país más instituciones que diagnostiquen y traten a tiempo a los menores con estas enfermedades. Pese a esto, resaltó la labor que lleva a cabo en la región la Fundación Pequeño Corazón desde 1995 (Ver recuadro Una labor de corazón).

Prevención

Araujo especificó que el diagnóstico debe ser lo más oportuno posible. Argumentó que algunos casos requieren de medicamentos previos a la cirugía y tratamientos, sin los que el menor podría descompensarse y fallecer. Que no siempre la intervención es la solución total y que, a veces, después de reparar el corazón, hay niños que quedan con secuelas y deben continuar en tratamiento de por vida.

Sobre el trabajo preventivo que pueden hacer las madres, Araujo mencionó: “Es muy importante que las mujeres en edad fértil consuman ácido fólico, presente en las verduras y en las leguminosas (granos). Esto tiene que ver con el buen desarrollo del feto. Lo mismo ingerir alimentos con hierro, que está generalmente en las carnes”.

El especialista resaltó que tener un estilo de vida saludable es primordial. Que las madres que son obesas, que han consumido muchos azúcares o alcohol tienen más riesgo de tener niños con malformaciones. Que el cigarrillo y los alucinógenos también afectan.

“Cuando los pacientes han sido bien recuperados con sus tratamientos tienen una dieta normal, pero balanceada. A aquellos que quedan con defectos del corazón, se les suele restringir los líquidos. Deben beber la cantidad que el médico les indique. También se les hace recomendaciones con la sal”, concluyó.

 

Una labor de corazón

 

La Fundación Pequeño Corazón es una entidad con sede en la ciudad que se dedica a ayudar a pacientes de escasos recursos enfermos del corazón. Las gestiones se ejecutan desde 1995, año desde el que han atendido quirúrgicamente a 971 enfermos del Eje Cafetero, Valle del Cauca, Tolima y de todo el país. Contacto: 8858742.

Mónica Giraldo, gerente de la Fundación, habló de un procedimiento que facilita la detección de anomalías en los menores de edad cuando aún están dentro de la madre: “A la ecocardiografía fetal pueden acceder en la última etapa del embarazo (semana 18). Sirve para saber en qué condiciones clínicas va a nacer el niño. Es muy importante hacerlo cuando hay antecedentes en la familia. De estas hemos hecho 7 mil 250”.

 

En Caldas

 

El cardiólogo John Jairo Araujo describió las cardiopatías congénitas más frecuentes de los menores de edad en el departamento. Este es el Top 5, según el especialista:

1. Tetralogía de Fallot. Defecto donde existe una comunicación entre los dos ventrículos del corazón y una obstrucción del flujo de sangre que va hacia los pulmones. El niño cuando nace está cianótico (morado). Requiere de una cirugía para vivir.

2. Comunicación interventricular. Defecto que debe operarse antes de un año de edad. Si no se ejecuta la intervención, se produce una hipertensión pulmonar con un daño representativo en los pulmones y en la circulación.

3. Canal atrioventricular. Defecto de las válvulas atrioventriculares que permite la mezcla de la sangre oxigenada con la no oxigenada. La única forma de reparación es una cirugía que se recomienda entre los 4 y los 6 meses de edad.

4. Comunicación interauricular. Es una anomalía de las aurículas que causa congestión y fallas en el corazón y pulmones. El paciente debe operarse antes de los 4 años de edad.

5. Coartación de la aorta. Puede ser grave y tiene que operarse en la primera semana de vida. A muchos se los llevan a casa y mueren repentinamente. Hay otra coartación (estrechez) que se cataloga como leve, pero debe operarse también porque genera hipertensión arterial.

 

Pronóstico de vida

 

John Jairo Araujo, cardiólogo especialista en cardiopatías congénitas pediátricas y del adulto, dijo que estos pacientes nunca deben darse de alta de la consulta con el cardiólogo: “Se les permite tener una vida casi igual a la de otros menores, solo que con algunas limitaciones en la capacidad física. Dependiendo de la severidad del defecto, algunos quedan muy bien, casi curados. Otros llegan al 70% o al 80%, lo que hace que su rendimiento físico sea un poco menor respecto a los niños sanos”.

 




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