La Biblioteca Nacional redescubre a Luis Paret a través de sus dibujos


Escena de tocador, Luis Paret y Alcázar, 1770-1775. Lápiz, pluma y aguada grisácea sobre papel verjurado amarillento. BNE [DIB/13/4/34]
LUIS PARET


Un artista tan interesante como desconocido para el gran público. Así podemos definir a Luis Paret (1746-1799), uno de los principales exponentes del arte rococó de nuestro país a quien la Biblioteca Nacional dedica una exposición estos días tras casi tres décadas de silencio (la última monográfica sobre este artista se realizó en Bilbao en 1991).

De este coetáneo de Goya se dice que fue una de las figuras más interesantes del arte español del siglo XVIII así como poseedor de una gran formación humanística. “Estamos ante un artista heterodoxo por su formación, escribía y leía en griego, latín, inglés, francés, italiano, y probablemente tenía nociones de árabe. Eso lo convierte en un artista genial desde el punto de vista de la erudición“, dice el comisario Alejandro Martínez.

Organizada por la BNE y el Centro de Estudios Europa Hispánica, la exposición trata de arrojar luz sobre algunas de las lagunas que rodean su biografía a través de su principal herramienta de trabajo (sus dibujos), la reconstrucción de su biblioteca personal y la relación que estableció con sus mecenas (el más importante de ellos fue el infante Luis Antonio Jaime de Borbón quien, curiosamente, acabaría por desterrarle a Puerto Rico durante tres años en 1775).

Dibujos de Luis Paret está formada por un total de 118 piezas entre dibujos (84), pinturas, grabados, libros y manuscritos, que reflejan las múltiples facetas en las que se lució: dibujante, pintor, grabador, traductor, calígrafo…

La exposición también planea sobre los puntos de unión/desunión con Goya: “La historiografía del siglo XIX y XX siempre lo ha contrastado con oposición a Goya, porque son coetáneos y hay unos puntos de coexistencia -los dos en 1780 acuden a la Academia de San Fernando y solicitan ser aceptados como académicos de mérito y lo consiguen pero con obras distintas- y de algún modo eso ha limitado nuestra percepción sobre él”, explica Martínez.

Paret regresaría a España en 1778 y tras la muerte del infante don Luis en 1785 fue restablecido en la corte. Su carrera recibiría entonces un nuevo impulso gracias a la colaboración con las principales imprentas de la corte. Sin embargo, su temprana muerte a comienzos de 1799, frustraría su carrera.

La exposición ha sido posible gracias a los préstamos de importantes colecciones particulares e instituciones como el Museo Nacional del Prado, la National Gallery of Art de Washington, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, el Rijksmuseum, la Real Academia Española, la Fundación Lázaro Galdiano y el Museo Nacional de Artes Decorativas.



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