Las incapacidades de Malo – Editorial – Opinión


En un sainete que genera incredulidad, el magistrado completa ya seis meses de no asistir a la Corte

EDITORIAL


22 de marzo 2018 , 12:00 a.m.

El viejo proverbio de que ‘la mujer del César no solo debe ser honrada, sino parecerlo’ se aplica, más que a nadie, a los operadores de justicia. La desconfianza de los ciudadanos frente a las decisiones judiciales es el caldo de cultivo de buena parte de nuestros males y violencias, y desafortunadamente son ya muchos y muy frecuentes los casos de jueces, fiscales e investigadores tocados por la larga mano de la corrupción.

Esa confianza en la honestidad de sus actuaciones es la que no le garantiza al país Gustavo Malo Fernández. Este magistrado de la Sala Penal de la Corte Suprema ha sido señalado por la Fiscalía y la misma Comisión de Investigación de la Cámara –su juez natural– como pieza clave del entramado criminal que se lucraba de millonarios sobornos por torcer procesos de poderosos políticos.

Pero no se trata solo de la gravedad de los indicios, según los cuales Malo engavetó procesos por ‘parapolítica’ que llevaba en su despacho a cambio de las coimas que también, dice el expediente, le llegaban a los no menos polémicos exmagistrados Leonidas Bustos y Francisco Ricaurte, y al condenado exjefe de la Fiscalía Anticorrupción Luis Gustavo Moreno.

Las instancias competentes deben verificar la real afectación de la salud de un servidor público de tan altas responsabilidades e ingresos.

No. En un sainete que genera incredulidad e indignación, pues todo apunta a que lo que se busca es hacerle el esguince a una segura suspensión interna, Gustavo Malo completa ya seis meses de no asistir a la Corte. Primero, por una licencia y después por seis incapacidades médicas con las que ha dilatado la decisión de ese tribunal de aplicarle el nuevo reglamento, que permite separar temporalmente de su magistratura a aquellos cuyas actuaciones estén bajo investigación, con grave afectación para la imagen de la justicia.

Las instancias competentes deben verificar la real afectación de la salud de un servidor público de tan altas responsabilidades e ingresos y cuya actual situación remite de inmediato a las leguleyadas y prácticas non sanctas con las que tantos goles le han metido a la justicia. Él mismo debería reflexionar sobre qué tanto sus actuaciones pasadas y actuales se ajustan a la dignidad del alto cargo que juró honrar.

editorial@eltiempo.com

Gustavo Malo

Gustavo Malo después de rendir indagatoria en la Comisión de Acusación. Al magistrado le faltan dos años para terminar su periodo en el alto tribunal.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

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