Ley sobre despenalización del aborto en Argentina – Latinoamérica – Internacional


Si hay un símbolo que identifique la fuerza de las mujeres argentinas es el pañuelo. Durante la dictadura fue el blanco de las Madres de la Plaza de Mayo y ahora, cuarenta años después, el pañuelo verde que reunió la lucha feminista por la despenalización del aborto.

Este miércoles, a las afueras del Congreso, mientras los diputados debatían la ley, la marea de pañuelos verdes se imponía. Eso, aunque la Plaza estaba dividida por una valla de seguridad: de un lado quienes piden que el aborto deje de practicarse en la clandestinidad y sea seguro y legal; y del otro lado, quienes se oponen a la medida y se autodenominan “defensores de las dos vidas”.

Nora Cortiñas tiene 88 años. Es una de esas mujeres que a finales de los 70 se puso su pañuelo blanco y se fue a la Plaza de Mayo a exigir la verdad sobre su hijo desaparecido. Aunque la organización de las Madres no tiene una opinión homogénea, para ella esta es una nueva revolución de pañuelos. Ayer ella llegó a la sesión de Diputados con su pañuelo blanco en la cabeza y el verde amarrado a la muñeca.

“Es un derecho que se reclama, no se pide nada especial, hay que separarlo del viso religioso para pensarlo en términos del derecho a vivir y a decidir sobre el cuerpo que tenemos las mujeres”, dijo Cortiñas a EL TIEMPO.

La polarización se ha visto en las calles, en las redes sociales y en los colegios, porque al debate se han sumado miles de adolescentes. Y por eso a la marea verde también se le llama la “Revolución de las hijas”.

Una de ellas, Ofelia Fernández, habló en el Congreso a favor de la despenalización. Ella fue solo una de las 738 personas, entre actrices, médicos, amas de casa, filósofos que pasaron por un debate público y televisado para escuchar voces a favor y en contra.

Es un derecho que se reclama, no se pide nada especial, hay que separarlo del viso religioso para pensarlo en términos del derecho a vivir y a decidir sobre el cuerpo que tenemos las mujeres

“Este pañuelo es nuestro uniforme en las escuelas. Somos las que esperan en vela este resultado de la votación porque somos las que abortan. Ahora les toca a ustedes (dirigiéndose a los diputados) concedernos la posibilidad de decidir. De lo contrario ser conscientes de que nos están mandando a morir a su guerra y sin pedirnos permiso”, dijo Fernández, de 18 años.

Más de 20 horas de debate

Y mientras la discusión en la Cámara de Diputados se ha prolongado durante más de 20 horas, afuera, en las calles, grupos de mujeres esperan una decisión. 

Sin interrupciones, prácticamente la totalidad de los 257 diputados han intervenido en la sesión, que desde los alrededores del Congreso han seguido activistas a favor y en contra del proyecto.

“Nuestras mujeres están ahí afuera. Nos están esperando, están esperando que estemos a la altura de las circunstancias”, dijo la diputada Magdalena Sierra, del Frente para la Victoria (centroizquierda peronista) este jueves.

En la acera opuesta, el parlamentario Luis Pastori, de la Unión Cívica Radical, sostuvo que “es absurdo e injusto sancionar una ley que habilite a matar seres humanos que deben ser respetados desde la concepción”.

Se trata del primer debate parlamentario sobre la despenalización del aborto en el país del papa Francisco, donde el catolicismo es culto mayoritario y en medio de un fuerte despliegue de la Iglesia católica en contra del proyecto de ley. El debate fue cerrado y hasta último minuto apenas un par de votos definía la aprobación.

Lo que busca la ley

El aborto es ilegal en Argentina desde 1921 excepto en dos casos: si peligra la vida de la madre o si el embarazo es fruto de una violación. Sin embargo, si no se cumplen esas dos situaciones, las mujeres son encarceladas entre uno y cuatro años.

La ley que se discutió este miércoles busca que la interrupción voluntaria del embarazo sea permitida en todas las circunstancias en las primeras 14 semanas del embarazo. Si se hace después de esa semana, continuaría penalizado.

De llegarse a aprobar, Argentina se sumaría a los 54 países que han despenalizado el aborto en todas las circunstancias. Algunos como Irlanda, que acaba de legalizarlo o a Uruguay, donde de acuerdo con el Ministerio de Salud se redujo la mortalidad materna ligada a abortos. En 2016 se registró una sola muerte por aborto fuera de los servicios de salud.

Las muertes de mujeres ligadas a abortos son un problema global. Según un informe de Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 2010 y 2014 se practicaron 25 millones de abortos inseguros por año a nivel global.

El diputado Darío Martínez, de Neuquén, uno de los firmantes del proyecto le dijo a EL TIEMPO que se trata de un tema de salud pública y señaló que el país hace tiempo esperando que salga esta ley. Tanto que está siendo apoyada por los ministros de salud del Kirchnerismo y del macrismo.

“Acá no se discute si se hace o no el aborto, porque los abortos se hacen; lo que se discute es si las mujeres que menos tienen se lo pueden hacer en condiciones seguras como las que más tienen”, aseguró el diputado a quien por apoyar la despenalización no le quisieron vender figuras del mundial en un kiosko callejero. Otros diputados tambien recibieron presiones de distintos sectores.

Acá no se discute si se hace o no el aborto, porque los abortos se hacen; lo que se discute es si las mujeres que menos tienen se lo pueden hacer en condiciones seguras como las que más tienen

Sin embargo, las voces que se oponen a la ley señalan que ésta atenta contra la vida. “Legalizar el aborto es una pena de muerte sobre una persona que no cometió ningún delito y que no pudo defenderse. Son las leyes”, dijo el abogado constitucionalista Alberto Bianchi, uno de los opositores de la ley.

Pase lo que pase- aseguró la diputada Mayra Mendoza, “Hay una revolución de las hijas que llegó para quedarse”.

Mientras tanto afuera del Congreso, se mantenía la división pero sobre todo la vigilia.

Catalina Oquendo B y con información de AFP




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