Lluvias arrecian y destruyen techos y fachadas de casas en Bucaramanga | Bucaramanga


A las tragedias que nos ha dejado la fuerte ola invernal, se suma una más: el desplome de muchas viviendas.

La pertinaz lluvia de ayer derrumbó doce muros de igual número de casonas, situadas en sectores como San Francisco, el barrio Bucaramanga e incluso en la zona céntrica del Municipio.

Los techos y varios paredones de la citada docenas de casas se vinieron al piso. La inclemencia del tiempo y la falta de mantenimiento de los predios aceleraron los derrumbes.

Los desplomes, a juicio de los organismos de socorro, representan una nueva voz de alerta sobre el peligro que representan estas edificaciones.

Según Planeación Local, las fachadas de muchas casas, construidas en su mayoría de tapia pisada, a primera vista parecieran no revestir peligro alguno para la gente. Sin embargo, con los aguaceros aparecen como otros peligros latentes para el vecindario.

Quienes habitan en esos lugares e incluso los peatones que se movilicen por estos lados, en cualquier momento, podrían convertirse en ‘protagonistas’ de una tragedia; tal y como ocurrió ayer en la carrera 9B con calle 67, del barrio Bucaramanga, situado al suroccidente de la meseta.

Preocupante estudio

Un seguimiento técnico hecho a las urbanizaciones viejas de Bucaramanga, de manera especial de la zona Centro y del barrio San Francisco, concluyó que el 30% de las construcciones de esas comunas hace rato cumplió su tiempo de vida útil.

Estas edificaciones no solo llevan más de seis décadas de construidas; además fueron levantadas con materiales rústicos como el bahareque, el cual las hace menos resistentes a fenómenos naturales como un aguacero o un temblor.

Un dato más: en esas casonas se concentra un alto índice de hacinamiento, pues son usadas para inquilinatos, hoteles, hospedajes o improvisadas fábricas que albergan un buen número de obreros.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, Ideam, pronosticó que el invierno no amainará; al menos no por estos días.

Se esperan lluvias de variada intensidad; de hecho, tendremos otros tres días pasados por agua.

Tras el anuncio meteorológico, las Oficinas de Riesgo del Área Metropolitana volvieron a encender las alarmas, entre otras cosas, por la posibilidad de nuevas crecientes de los ríos Frío, De Oro y Suratá.

El Teniente Jorge Peña, del Cuerpo de Bomberos, insistió en la importancia de evacuar las viviendas que se encuentran al margen del Río de Oro, en sectores tales como El Túnel y José A. Galán.

Y les recomendó a los conductores una gota de prudencia al manejar.

Dijo que en condiciones climáticas críticas y si se transporta en vehículo, quienes vayan al volante deben evitar detenerse bajo árboles de gran altura o en áreas propensas a derrumbes.

Les sugirió a los conductores que eviten manejar bajo la lluvia: “Es mejor permanecer en el carro con las luces intermitentes encendidas, hasta tanto la lluvia cesa. El vehículo le proporcionará protección en caso de rayos y mantenga las ventanas del auto cerradas”, puntualizó.

Las vías principales de acceso y salida de Bucaramanga continúan afectadas por los derrumbes. El trayecto a Pamplona está con paso restringido por los constantes deslizamientos en los kilómetros 19 y 31. En igual de condiciones está la vía a San Gil afectada por deslizamiento de piedras en el sector de Pescadero.

“Seguimos atendiendo vías secundarias y terciarias como San Gil-Charalá; Socorro- Simacota-Chima-Contratación, en donde se identificaron los puntos críticos y se enviará banco de maquinaria y garantizaremos la construcción de jarillones y muros; San Vicente en el sector conocido como Peña de Oro que se sigue moviendo, así como en Enciso-Carcasí, situaciones que nos tienen alerta”, informó Mauricio Mejía Abello, secretario de Infraestructura Seccional.

Dijo que también se trabaja en varios puentes que han presentado complicaciones con el fin de recuperar la movilidad.




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