Lo que opina Ricardo Lozano, ministro de Ambiente, sobre deforestación y fracking – Medio Ambiente – Vida


Así como el país avanzó, con el gobierno saliente, en la ampliación y declaración de nuevas áreas protegidas en pro de conservar el patrimonio natural y cultural de Colombia (entrega un total de 30’921.869 hectáreas) y en la delimitación de los 37 páramos, también preocupan las cerca de 220.000 hectáreas de bosque natural que se perdieron el año pasado, el 65,5 por ciento concentrado en la Amazonia, producto, entre muchas razones, de la praderización, el acaparamiento de tierras, los cultivos ilícitos, la tala ilegal y la construcción de infraestructura.

Con este panorama, entre otros aspectos, se encuentra el geólogo Ricardo Lozano, ministro de Medio Ambiente, con un agravante adicional: un débil presupuesto para, precisamente, gestionar esas extensas zonas de la mano de la ciencia y la investigación. Sobre estos y otros temas habló con EL TIEMPO Verde.

¿Qué rescataría del gobierno saliente y cuáles temas cree que quedaron faltando?

Este gobierno que acaba de terminar, del que yo también fui parte en sus primeros tres años, se enfocó desde el inicio en los temas de ordenamiento territorial, donde se logró contarle al país la importancia de la prevención, de la ciencia, de la investigación, de los institutos que pertenecen al Sistema Nacional Ambiental (Sina); así como avances en la ordenación del recurso hídrico e instrumentos para delimitar y zonificar las rondas. Pero también nos ha faltado, que es lo que yo quisiera hacer en esta administración, la implementación, la eficiencia y eficacia de estos instrumentos, que desde Bogotá se hacen muy bien pero que en el territorio es más difícil aplicarlos.

También entregan un país con más de 44 millones de hectáreas protegidas y, ahora, quisiera que nos concentráramos en la gente que vive ahí, no solamente en el componente biótico y físico, sino las personas que históricamente y tradicionalmente habitan estos ecosistemas, para así llevarles nuevos instrumentos económicos.

También recibe un país con una deforestación galopante concentrada en la Amazonia

Así es. Nos encontramos que la tasa de deforestación se duplicó en los últimos seis meses, una situación causada en parte por la informalidad y en parte por actividades ilícitas en nuestro territorio. Este no es un problema solamente del Ministerio de Ambiente ni de un ministro, sino un problema de Estado, de preguntarnos qué vamos a hacer con las actividades ilícitas que van en detrimento de nuestros recursos naturales. El Ministerio solo no puede frenar todas las acciones que se están dando dentro y alrededor de estas áreas protegidas.

¿Cuál cree que es la causa de esta deforestación y hasta qué punto tiene que ver el posacuerdo?

Cuando se empezó a pensar en el Acuerdo de Paz siempre se dijo que, obviamente, se iba a poner en riesgo la conservación y protección de los bienes y servicios que durante muchos años estos territorios nos han ofrecido. Al terminar el conflicto armado se empiezan a reconocer estos lugares, a mirar nuestra biodiversidad otra vez –que es prácticamente el 70 por ciento del territorio nacional–, una riqueza que cuando ya empieza a ser visible, las actividades informales e ilícitas, que se dan en estos territorios donde no hubo presencia del Estado, se empiezan a desarrollar.

La preocupación de este Gobierno es ver cómo empezamos a ser efectivos en detener el detrimento que se está dando en territorios fundamentales y estratégicos como la Amazonia. Pero vuelvo y repito, esta no es la función del Ministerio de Ambiente solamente, es del Estado. Hay que ver cómo se incrementan las capacidades para el Ministerio de Defensa, la Fiscalía, las Fuerzas Armadas, las autoridades de control que están en el territorio, cómo se les garantiza a las comunidades emprendimientos y proyectos sostenible para que transformen sus actividades ilícitas en otras que aporten realmente a sus familias y futuras generaciones, en cómo hacer que los jóvenes vuelvan y se apropien de esta productividad, entre otras cosas.

Hace mucho tiempo que en la cartera ambiental no se hace investigación planificada y estratégica para el diseño de políticas ambientales eficientes

¿Hay ya una hoja de ruta de cómo afrontar el problema? Porque hay imágenes satelitales a una escala detallada, se sabe dónde está ocurriendo y que hay muchos actores nacionales e internacionales involucrados…

Siendo muy efectivos en el control y también en el modelo de desarrollo que le vamos a llevar a las familias que viven allí, con estrategias de nuevas prácticas, con incentivos como pago por servicios ambientales, muy enfocados, casi que vereda por vereda. Es un ejercicio de acompañamiento, de asesoría y formación. Es importante volver a mirar el campo y reconocerles a estas personas que también están protegiendo con modelos sostenibles.

Le quedaron muchas hectáreas de áreas protegidas pero también un presupuesto paupérrimo para gestionarlas y hacer investigación científica ¿cómo piensa hacer?

Es el Ministerio con más déficit para poder cumplir con todas estas grandes metas y afecta a entidades adscritas como Parques Nacionales Naturales, el Ideam, la Anla, el Instituto Humboldt, el Sinchi y el Invemar, que son nuestros héroes, porque su función es darnos los datos para poder diseñar políticas. Hace mucho tiempo que en la cartera ambiental, que siempre ha administrado pobreza, no se hace investigación planificada y estratégica para el diseño de políticas ambientales eficientes y aplicables en el territorio. Esa es una realidad y esperamos que se nos devuelvan parte de los recortes que nos hizo el gobierno saliente para cumplir con lo que ya nos hemos comprometido con cooperación internacional, la academia y el resto de actores del Sina.

¿Dónde cree que está la pata floja del Sina? Son varias las críticas que reciben, por ejemplo, las CAR por el clientelismo y la falta de meritocracia.

A mí nunca me ha gustado hablar de generalidades. Todas las CAR e institutos de investigación tienen desempeños completamente diferentes y en cada entidad hay individuos que se desempeñan distinto. Quiero empezar a ver, una por una, sus limitaciones, por qué no llegan los fondos correctamente, qué están haciendo con los recursos, por qué no tienen la capacidad de diseño de proyectos ni profesionales para diseñarlos, mirar cómo podemos aumentar la capacidad técnica de los directores, cómo evitar que los fondos se tergiversen, etc.

Una de las críticas que tiene el Sina no son solo los pocos recursos sino la poca ejecución de los mismos dado que no tenemos profesionales para ello y, los que hay, pues migran, ese talento no se queda ahí.

La opinión del presidente Iván Duque sobre el ‘fracking’ fue muy cambiante durante toda su campaña ¿cuál es la suya?

Nosotros somos la cartera que orienta al desarrollo económico y social de Colombia por la senda de la sostenibilidad para la conservación de los recursos, para que cualquier aprovechamiento de estos se dé bajo los principios de la prevención, mitigación, restauración e, incluso, de la compensación. Cuando estas acciones pongan en peligro la vida de las personas se deberán incluir todos los parámetros para que eso no suceda, y aquí seremos los garantes para ello.

El Ministerio de Ambiente no entra a evaluar el plan de desarrollo de las diferentes carteras porque ese es un tema de cada sector, pero sí evaluaremos los tipos de programas y proyectos que se presenten para evitar los efectos negativos tanto en los ecosistemas como en las comunidades que allí viven.

Es importante volver a mirar el campo y reconocerles a estas personas que también están protegiendo con modelos sostenibles

¿Pero se podría hacer, aun cuando no hay los suficientes estudios científicos aterrizados a Colombia?

Cada proyecto que se presente tendrá condiciones específicas porque, como dices, falta mucha información detallada. Cada uno traerá su propio estudio de impacto ambiental, diagnósticos y aquí los evaluaremos. Tenemos que ser muy específicos y no caer en las generalidades frente a los temas, sino hablar punto por punto, de vereda por vereda, acuífero por acuífero, comunidad por comunidad, y ver esto cómo afecta el territorio en específico.

¿O sea que no está completamente cerrada la puerta?

Pues yo no soy el encargado de decir un ‘no’ rotundo a nada. Nuestra labor sencillamente es la de garantizar que se conserve y proteja el equilibrio mismo que debe tener un ecosistema cuando exista también un derecho de acceso a esos recursos, pero si esto pone en peligro a la comunidad y no traen consigo acciones como las que mencioné antes, nosotros estaremos exigiendo toda la información necesaria para que esto no se dé.

Algo que quiero que se entienda es que este es un Ministerio transversal y suministramos información para el desarrollo de los diferentes sectores, que se encargarán de su planeación pero nosotros orientamos desde el punto de vista de la sostenibilidad.

TATIANA PARDO IBARRA
tatpar@eltiempo.com
Twitter: @Tatipardo2​






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