¿Son ciertos los trucos para acelerar el bronceado? Los expertos explican cómo conseguir un moreno saludable


Como todos los años por estas fechas, son muchas las personas que aprovechan los primeros rayos de sol para conseguir una piel bronceada de cara al verano.

Precisamente en este momento, cuando la piel ha pasado una larga temporada sin estar expuesta, es cuando más precauciones se deben tomar.

Existen muchos trucos para ponerse moreno más rápido o conseguir un color más intenso pero, ¿son todos ciertos? José Luis Martínez del Amo, dermatólogo y coordinador en Andalucía de la campaña Euromelanoma de la Funcación Piel Sana de la AEDV (Academia Española de Dermatología y Venereología), y María José Crispín, médica estética de la Clínica Menorca, confirman y desmienten algunos mitos. 

¿La zanahoria activa la melanina?

Uno de los trucos más difundidos es que la zanahoria activa la melanina y, por lo tanto, ayuda a conseguir un moreno más intenso. Martínez del Amo explica que la zanahoria es muy rica en betacaroteno, que “es un fotoprotector natural porque hace que se induzca más producción de melanina”. Pero, aunque “es cierto que nos quemaremos un poco menos”, advierte de la necesidad de usar también cremas o aceites, “porque la protección solar es poca”.

Otros alimentos con alto contenido en betacaroteno son el tomate y la calabaza, pero abusar de ellos no es bueno. Según explica Martínez del Amo, “si nos pasamos tomando betacarotenos podemos tener una carotenosis, que es una enfermedad con la que las palmas de las manos y los pies empiezan a tomar un color anaranjado, incluso el resto de la piel”. También, “quien tenga manchas, empeora” porque el betacaroteno nos protege, pero también nos broncea más, acentuando las manchas. 

La doctora Mª José Crispín destaca que “para obtener un buen bronceado es importante hidratar la piel desde dentro”, y para ello hay que ingerir alimentos ricos en vitamina A, ya que “es muy buena para hidratar y proteger la piel, es antioxidante y protege de los radicales libres”. Algunos de estos alimentos, aparte de la zanahoria, son los albaricoques, el melón, la sandía, el mango o el tomate.

Tomar el sol con la piel mojada solo contribuye a quemar más la piel

Los dos expertos coinciden en que el truco de tomar el sol con la piel mojada es totalmente falso y perjudicial. Lo que se produce es un efecto lupa que hace que el sol incida más en la piel, por lo que el riesgo de quemadura es mayor, pero no se broncea más.

La importancia de la hidratación

Se dice que beber mucha agua es bueno para conseguir un buen bronceado, y es cierto, ya que la hidratación contribuye a ello. Además, protege ya que “cuando estamos tomando el sol, hay una deshidratación”, según Martínez del Amo

Los aceites solares también protegen

Hay quienes piensan que, aunque un aceite solar tenga protección, siempre portegerá menos que una crema. María José Crispín asegura que “el aceite de protección es perfecto para el cuerpo, incluso deja la piel más sedosa, y el factor de protección actúa igual”. Martínez del Amo añade que “lo que cambia es la forma galénica”. Su uso, por lo tanto, depende del tipo de piel, ya que las diferentes formas existen “para adaptarla a la zona”, explica la doctora Crispín.

Actualmente hay mucho donde elegir. Todas las marcas tienen cremas, aceites, emulsiones o brumas invisibles.

Las cremas autobronceadoras

Su funcionamiento es totalmente diferente al del bronceado natural. Martínez del Amo explica que estas cremas “producen un tinte en la piel por la oxidación de las células, que hace que aparentemente estemos más bronceados, pero es un bronceado artificial que no protege del sol. No es peligroso y, además, es mucho mejor que los rayos UVA, que multiplican por siete el riesgo de melanoma”.

Las cremas autobronceadoras no son perjudiciales pero, ante la exposición solar, es necesario aplicar protección solar.

Broncearse de forma saludable

La doctora Crispín recomienda “ir despacio, ponserse protección y evitar las horas del mediodía”. Añade que “estar bronceado es salud, porque si no se toma el sol se puede tener osteoporosis o carencia de vitamina D”. La clave está en “tomar el sol poco a poco y utilizar el factor de protección adecuado”.

No hay que olvidar que para las pieles más claras es biológicamente imposible broncearse y, por mucho que se tome el sol, solo se conseguirán quemaduras.

¿El protector solar impide que nos pongamos morenos?

Según la doctora Crispín “cuanto más alto sea el factor de protección solar, más despacio va el bronceado”, pero se trata de “evitar los factores de riesgo, por lo que hay que usar protección”. Uno de los mayores peligros es que “la piel tiene memoria, guarda toda la retención que ha sufrido de rayos ultravioleta”, explica.

Los expertos inciden en la importancia de usar protector solar pero, ¿cuál? Depende de varios factores, empezando por el fototipo de piel. Hay 6, siendo el 1 el más claro y el 6 el más oscuro. Cuanto más clara sea la piel, más dificultad tendrá para broncearse así como un mayor riesgo de quemaduras. Lo mejor es usar la protección correspondiente al fototipo y “aplicar cada dos horas”.

Martínez del Amo explica que “otro de los mitos es ponerse crema hasta que uno se pone moreno pero, aunque no te quemas, el daño solar acumulativo es el que cuenta para el cáncer de piel“. También incide en que no se deben confundir ciertas quemaduras con bronceado, como puede suceder en la primera fase de la quemadura, cuando aparece lo que se llama eritema, que consiste en un leve enrojecimiento de la piel. “Parece que estamos más morenos pero realmente, en cuanto al bronceado, no hay cambio”.

¿Qué significa el número del SPF?

El SPF es el índice de protección solar. El número indica el tiempo que se puede estar al sol sin quemarse, siendo este más alto cuanto mayor sea el SPF. Martínez del Amo desmiente la falsa creencia de que es un porcentaje y explica que “con 2mg por centímetro cuadrado, que es una dosis considerable, se hace un estudio y se ve cuándo comienza la quemadura”.

Lo que importa realmente no es el número, sino el nivel, ya que se agrupan en cuatro niveles: protección muy baja (hasta 12), media (hasta 20), alta (hasta 30) y muy alta (50+ o más). “La gran diferencia es entre grupos”. De esta manera, entre un SPF 20 y un 30, no habrá tanta diferencia como entre un SPF 12 y un 20, según Martínez del Amo.

Se utilizará un índice u otro dependiendo del tipo de piel pero, sea cual sea, los expertos recomiendan aplicarlo cada dos horas “para conseguir estabilidad”.

 




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