ya han pasado diez años


Cuando se compuso El pobre, el tema más popular de la banda, ninguno de los bajotierros creyo que se convertiría en un himno musical de varias generaciones. No era ni el estilo ni el sonido esencial del grupo, sino una composición acústica e, incluso, tenía un tono mucho más parecido a una serenata.

Fue tanto el éxito que después de un tiempo, El pobre pasó al terreno de los clásicos: una canción del repertorio que muchos cantan así no sepan quién es su verdadero autor.

En 1989 comenzó la historia de Bajo Tierra, un grupo nacido en Medellín con fuertes influencias del punk y el new wave. Eso se puede escuchar en su primer EP, Sala X, un disco de dos canciones producido en 1990. “Estaban haciendo cosas distintas a los géneros predeterminados: no era metal ni punk, estaban creando un sonido propio y diferente”, comenta Luis Grisales, periodista musical.

En adelante sacaron tres álbumes, Bajo Tierra (1994), Lavandería real (1997) –por el sello del productor y músico Federico López– y Los días adelante (2006). Como Grisales, algunos coinciden en que Lavandería real es uno de los mejores álbumes de la historia del rock colombiano, con canciones emblemáticas como El pobre, Justiciero o Las puertas del amor.

Entre cada trabajo se han sucedido periodos de inactividad que han traído y se han llevado integrantes de la banda. Muchos de quienes hicieron parte de Bajo Tierra fueron esenciales más adelante en la historia musical del país. Gabriel “Tato” Lopera (Estados Alterados), Alejandro Duque (Aterciopelados), Carlos Olarte “Panelo” (La Derecha), Camilo Suárez (Parlantes) fueron algunos que hicieron historia paralela con otros proyectos musicales.


Hasta 2008 estuvo activo Bajo Tierra. La principal razón de la disolución es que el vocalista de entonces, Lucas Guingue, se fue a Londres a terminar con sus estudios de posgrado.

El último gran concierto se hizo en la plazoleta central de la Universidad de Antioquia en mayo de 2008.

En adelante se tejió un halo misterioso sobre el futuro de la banda. En los últimos años se hablaba incluso de Bajo Tierra como una banda extinta. La sorpresa para los seguidores se dio el pasado 5 de junio, cuando luego de 10 años se volvieron a juntar en Barnaby para un concierto privado con sus mejores amigos. Renacieron.

Con la distancia de los años, los bajatierros saben que no es el dinero ni la fama lo que los hace volver a encontrarse.

“Ya ni siquiera son ganas de tocar sino una simple necesidad de querer hacerlo”, comenta Fredy “El Cusco” Henao. El baterista va un poco más allá: “Cuando uno es artista hay un hambre, una sed, una cosa que no lo deja a uno en paz si no lo realiza”, es la explicación de Alejandro Duque.

Por ahora el grupo se reúne para afinar sus mejores temas. No está en sus planes, por ahora, volver a la composición. “En principio queremos retomar, apropiarnos y asumir el repertorio bien y hacer unos conciertos similares al de agosto”, dice Camilo Suárez.

Se refiere al del 11 de agosto en el Carnaval Fest, en el que protagonizarán uno de los toques más esperados .



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