
NUEVA DELHI — La economía de la India está en auge. Los precios de las acciones han figurado entre los de mejor desempeño del mundo. La inversión del Gobierno en aeropuertos, puentes, carreteras e infraestructura de energía limpia es visible en casi todas partes. Se anticipa que el producto interno bruto de India aumente 6 por ciento este año —más rápido que el de Estados Unidos o China.
Pero el dinero que las empresas indias invierten en el futuro de sus negocios, en cosas como nuevas máquinas y fábricas, se ha estancado. Como fracción de la economía de la India, se ha contraído. Y la inversión extranjera a largo plazo ha ido disminuyendo.
Pronto, el Gobierno necesitará reducir su gasto extraordinario, que podría pesar sobre la economía si el dinero del sector privado no repunta.
Nadie espera que India deje de crecer, pero un aumento del 6 por ciento no es suficiente para cumplir sus ambiciones. La población de India, ahora la mayor del mundo, está creciendo. Su Gobierno se ha fijado el objetivo de alcanzar a China y convertirse en una nación desarrollada para el 2047. Ese tipo de salto requerirá un crecimiento sostenido cercano al 8 o 9 por ciento anual, dice la mayoría de los economistas.
La inversión faltante podría presentar un desafío para Narendra Modi, el Primer Ministro, quien se ha concentrado en hacer más fácil para las empresas extranjeras e indias hacer negocios en India. Él enfrenta elecciones en la primavera.
Un punto en el que hay un acuerdo generalizado es que India debería beneficiarse de la desaceleración de China, que ha sido impulsada por una crisis inmobiliaria. Las tensiones geopolíticas de China con Occidente presentan otra oportunidad para India, al motivar a las empresas extranjeras a trasladar la producción en China a otros países.
El Banco Mundial, cuya misión es impulsar a las economías en desarrollo, dice que es fundamental que los miles de millones de dólares en gasto gubernamental en necesidades de infraestructura desaten una explosión de gasto corporativo.
“La inversión pública no es suficiente para acelerar el crecimiento de la confianza”, dijo Auguste Tano Kouamé, director del Banco Mundial para India, en abril. “Se necesitan reformas más a fondo para que invierta el sector privado”.
La falta de confianza ayuda a explicar por qué los mercados bursátiles han estado batiendo récords, aun cuando los inversionistas extranjeros han retrocedido en participar en la economía india vía startups y adquisiciones. Un promedio anual reciente de 40 mil millones de dólares en inversión extranjera directa se ha reducido a 13 mil millones de dólares el año pasado.
Una razón por la que las empresas han estado observando y esperando para invertir es el poderoso gobierno de Modi. Por un lado, las empresas anhelan estabilidad en el liderazgo político, e India rara vez, o nunca, ha tenido un líder tan afianzado. Modi parece tener la reelección asegurada y es abiertamente pro iniciativa privada.
Pero su Gobierno juega un papel intervencionista en el manejo de la economía, de una forma que puede hacer peligroso para las empresas colocar apuestas. En julio, el Gobierno impuso un impuesto retroactivo del 28 por ciento a las empresas de apuestas en línea, destruyendo de la noche a la mañana una industria valuada en 1.5 mil millones de dólares.
Los funcionarios extranjeros se quejan de que persiste gran parte del dolor tradicional de hacer negocios en la India persiste.
Otro factor que frena la inversión a largo plazo es que en una población de 1.4 mil millones, sólo a unos 20 millones de indios les va lo suficientemente bien como para comprar productos europeos, construir casas de lujo y apoyar al nivel superior del sector automotriz.
La mayoría del resto de la población está batallando con inflación en los precios de los alimentos y los combustibles. Los bancos han estado otorgando crédito a consumidores de ambos tipos, pero menos a las empresas, que temen que la gran mayoría de sus clientes se aprieten el cinturón en los próximos años.
“Por el momento, no hay evidencia de que los inversionistas se sientan tranquilos respecto a India”, dijo Arvind Subramanian, economista en la Universidad Brown, en Rhode Island, quien trabajó durante el Gobierno de Modi como principal asesor económico del 2014 al 2018.
La gran interrogante es si India puede arrebatarle a China una parte significativa del negocio global. El ejemplo más destacado es el de Apple, que poco a poco está alejando parte de su cadena de suministro de China. Alrededor del 7 por ciento de los iPhones del mundo se fabrican en India, y JPMorgan Chase ha estimado que Apple pretende que sea el 25 por ciento para el 2025. En ese momento, todo tipo de cosas serán posibles para India.
“Debemos mantener la mente abierta”, dijo Subramanian.
Por: ALEX TRAVELLI
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