Sin importar la edad o la experiencia, muchas personas todavía se sienten inseguras frente al uso de la tarjeta de crédito o simplemente no tienen claro cómo funcionan. Es común escuchar historias de deudas interminables o de intereses que parecen no acabarse nunca. Pero lo cierto es que, bien manejada, la tarjeta puede ser un instrumento útil para ganar tranquilidad financiera, aprovechar beneficios y mejorar el flujo de caja, especialmente en la etapa de vida en la que se busca estabilidad y planificación a futuro.
Expertos en economía y finanzas ofrecen claves prácticas para aprender a usarlas y evitar errores comunes. Coinciden, además, en que lo más importante es informarse bien con el emisor de la tarjeta sobre beneficios, riesgos, intereses y cuotas, ya que, aunque parezca obvio, todavía hay personas que se sorprenden cuando reciben el extracto.
Las tarjetas de crédito pueden ser un apoyo para ciertas compras o gastos, pero hay que controlarla. Foto:Istock
No confundir crédito con ingresos
Elena Infante Sánchez, profesora de la Facultad de Economía de la Universidad de La Salle, y doctora en Gerencia de Proyectos, insiste en que la tarjeta no debe asumirse como una extensión del salario. “Es mejor verla como una deuda inteligente cuando se destina a bienes duraderos como muebles, electrodomésticos o educación. En cambio, pagar ropa, comidas o entretenimiento con la tarjeta rara vez compensa”, explica.
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Infantes recomienda, además, hacer abonos superiores al mínimo cada vez que haya liquidez: “El pago mínimo baja la capacidad de gasto futuro porque los intereses crecen y se prolongan por años. Es mejor aprovechar la liquidez para reducir la deuda”.
Tres errores comunes
Según Nicolás Quintero, cofundador de Autonomistas y experto en educación financiera, algunas personas, sin importar su edad, aún caen básicamente en tres trampas. La primera es solo pagar la cuota mínima: “Es como dejar una herida abierta. Los intereses nunca dejan de sangrar”. La segunda es creer que la tarjeta es un dinero extra y olvidar que no es un ingreso adicional, sino un crédito que algún momento se debe pagar.
Si no se realiza un manejo cuidadoso de la tarjeta pueden ocurrir sorpresas desagradables. Foto:Istock
El tercero es manejar varias tarjetas, pues esto puede ocasionar una pérdida de control: “Lo ideal es tener una o dos, con cupos acordes a la realidad personal”.
Quintero también destaca que se pueden usar los topes de gasto y las fechas de corte a favor del usuario. Para el experto, si se aprovecha bien, tener claro fechas de corte y fechas de pago, puede hacer en la práctica que el banco preste dinero hasta por 45 días sin intereses, siempre que se pague a tiempo, con lo cual se gana margen financiero sin caer en más deuda.
Consejos prácticos
El periodista económico Edmer Tovar, exeditor del diario ‘Portafolio’ resalta varios aspectos que facilitan la vida financiera:
-Use la tarjeta a una sola cuota siempre que sea posible: se obtiene crédito por un mes sin intereses.
-Prefiera tarjetas sin cuota de manejo, pues las comisiones fijas deterioran el bolsillo a largo plazo.
-Aproveche los programas de beneficios, como acumulación de millas o puntos, que generan valor sin costos adicionales.
-Considere la seguridad: usar tarjeta evita cargar efectivo y reduce riesgos personales.
Es importante consultar el estado de los ingresos y no gastar más de lo que recibe. Foto:Istock
Avances, solo para emergencias
Un aspecto adicional que los expertos resaltan tienen que ver con los avances en efectivo: además de estar sujetos a la tasa de usura, generalmente implican cobros adicionales por comisión y tampoco permiten acceder a los beneficios propios de las compras con tarjeta de crédito, como acumulación de puntos millas o seguros asociados. Tovar explica que en los avances se cobra el tope de la tasa que indique el Banco de la República, mientras que en otros préstamos los bancos cobran una tasa inferior.
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En consecuencia, el avance termina siendo más costoso por partida doble: se paga el interés máximo permitido y se asumen cargos extras que elevan la deuda. Por esta razón los avances deben considerarse únicamente como un recurso de emergencia y no como un mecanismo habitual de financiación ya que su uso recurrente puede afectar gravemente la salud financiera de las personas y conducirlas al sobre endeudamiento. “Por ningún motivo haga avances que no necesita: este es el primer paso del camino hacia la quiebra”, concluye Tovar.
Es clave no dejarse llevar por los impulsos de hacer gastos innecesarios o avances. Foto:Istock
En conclusión
La tarjeta de crédito no es enemiga ni una carga automática. Bien utilizada, puede ser un puente hacia la tranquilidad financiera: ayuda a aprovechar promociones, manejar el flujo de caja, ganar tiempo para pagar sin intereses y construir un historial que respalde futuros préstamos.
La clave, sobre todo para quienes ya superaron los 50 años y buscan estabilidad, está en no gastar más de lo que se podría pagar en efectivo, usar cuotas bajas o de una sola vez, y mantener siempre el control. La tarjeta debe trabajar para usted, y no al revés.

