La creciente exposición de los niños a los dispositivos electrónicos ha transformado la dinámica en el hogar, generando una preocupación constante entre especialistas y familias sobre la seguridad y el desarrollo infantil.
El psicólogo David J. Bredehoft propone un enfoque centrado en la presencia activa y el diálogo como las herramientas más efectivas para que los menores naveguen el mundo digital con autonomía y seguridad.
Psicólogo David J. Bredehoft Foto:Psychology Today
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Una de las bases fundamentales de este acompañamiento es la gestión del espacio y el descanso. Retirar televisores, tabletas y teléfonos de los dormitorios es una medida recomendada debido a que la luz azul interfiere directamente con la calidad del sueño y el crecimiento. En su lugar, se sugiere proponer actividades como la música o la lectura antes de dormir.
La responsabilidad financiera también forma parte de esta educación digital. Para prevenir gastos indebidos, se aconseja controlar el acceso a tarjetas de crédito y utilizar tarjetas de regalo con montos limitados, lo que permite enseñar a los hijos sobre el valor del dinero y el manejo de presupuestos en entornos virtuales.
El doomscrolling activa la amígdala cerebral, liberando cortisol y aumentando el estrés. Foto:(GPT El Tiempo Visual, 2025). / EL TIEMPO
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Cómo controlar las pantallas en casa
Para establecer un ambiente equilibrado, el especialista sugiere las siguientes acciones:
- Investigar y probar aplicaciones o juegos antes de autorizar su uso, consultando fuentes confiables.
- Utilizar herramientas de control parental para filtrar contenidos, limitar horarios y supervisar la actividad digital.
- Fomentar el interés por opciones no tecnológicas como los deportes, la lectura o los juegos de mesa.
- Definir reglas por escrito que incluyan consecuencias claras para que los niños comprendan las expectativas familiares.
- Promover la comunicación honesta sobre los intereses de los menores en internet para generar un vínculo de confianza.
Un punto disruptivo en la visión de Bredehoft es la valoración del aburrimiento. En lugar de utilizar los dispositivos como un método de entretenimiento inmediato, permitir que los niños se aburran puede ser una oportunidad positiva para que exploren su propia imaginación y creatividad sin necesidad de estímulos externos constantes.
Niños con celular. Foto:iStock
Finalmente, el rol del adulto como modelo de conducta es decisivo. Debido a que los niños tienden a imitar los comportamientos de sus padres, es vital que los adultos gestionen su propio uso de la tecnología, evitando distracciones digitales durante las conversaciones familiares o las comidas. La elaboración conjunta de las normas ayuda a que los menores se sientan partícipes de las decisiones, adaptando las reglas a cada etapa de su desarrollo.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión del periodista y una editora.

