El rebote de la inflación en enero de 2026 tuvo un impacto más marcado sobre los hogares vulnerables y de clase media, de acuerdo con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) desagregado por niveles de ingreso. Las cifras oficiales muestran que, aunque la inflación total mensual fue de 1,18 por ciento, los mayores incrementos se concentraron en los segmentos intermedios y de menores ingresos, lo que reabrió el debate sobre los efectos del aumento del salario mínimo y su relación con el costo de vida al inicio del año.
Según los datos del IPC de enero de 2026, la inflación mensual total se ubicó en 1,18 por ciento. En términos anuales, alcanzó 5,35 por ciento.
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Al analizar el indicador por niveles de ingreso, los hogares pobres registraron una variación mensual de 1,15 por ciento, mientras que los hogares vulnerables presentaron el mayor incremento, con 1,26 por ciento. La clase media reportó una variación mensual de 1,22 por ciento, también por encima del promedio nacional, y los hogares de ingresos altos mostraron un aumento de 1,03 por ciento, el menor entre los grupos observados.
En la comparación anual, los hogares pobres alcanzaron una inflación de 5,13 por ciento, los vulnerables de 5,18 por ciento y la clase media de 5,37 por ciento. Los hogares de ingresos altos registraron la inflación anual más elevada que la total del país, con 5,45 por ciento, lo que indica que, aunque su aumento mensual fue menor en enero, el efecto acumulado en doce meses ha sido significativo para todos los segmentos.
Los hogares vulnerables, que son aquellos que tienen acceso a una canasta de bienes y servicios esenciales pero que tienen una probabilidad de más del diez por ciento de caer de nuevo en la pobreza; y la clase media, que tienen acceso más holgada el acceso a la canasta esencial de bienes y servicios y otros más, que tienen cierta estabilidad en su condición económica que les da fortaleza para enfrentar y superar alteraciones negativas en su ingreso, fueron los hogares que enfrentaron incrementos mensuales superiores al promedio, lo que implica una presión más inmediata sobre su ingreso disponible. Estos grupos destinan una mayor proporción de su gasto a bienes y servicios de consumo frecuente, lo que amplifica el impacto de aumentos concentrados en el inicio del año.
En contraste, los hogares de ingresos altos, que tienen un nivel de seguridad de las condiciones de vida mucho más allá de la cobertura de las necesidades esenciales, aunque mantienen una inflación anual elevada, registraron un aumento mensual más contenido. Esta diferencia sugiere una mayor capacidad de absorción de los incrementos de precios en el corto plazo, frente a los hogares con menor margen de ajuste en su canasta de consumo.
Los hogares de ingresos altos registraron la inflación anual más elevada que la total. Foto:iStock
Desde el análisis económico, César Pabón, director ejecutivo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, el comportamiento inflacionario observado en enero confirma los efectos anticipados tras el aumento del salario mínimo. “Tal como habíamos anticipado, el incremento desproporcionado del salario mínimo iba a terminar siendo un tiro al pie, en la medida que, en vez de aumentar los ingresos, va a reducir la capacidad adquisitiva de los hogares, en particular de los más vulnerables, y esto, por supuesto, atado al incremento del costo de vida, es decir, de la inflación”, afirmó.
Pabón agregó que, aunque en enero la inflación anual se ubicó en 5,35 por ciento, el fenómeno podría profundizarse en los siguientes meses. “Creemos que los impactos en los costos de servicios y de los regulados se sentirán con mayor profundidad en febrero y marzo, que es cuando más se va a ver este impacto del salario mínimo”, explicó.
Según el analista, estos efectos recaen con mayor intensidad sobre los hogares pobres y vulnerables, debido a su menor capacidad de sustituir consumo. “Una persona con mayores ingresos puede sustituir productos que no necesariamente serán afectados, mientras que en los hogares de menores ingresos estos aumentos inciden en gran medida”, indicó. Añadió que la inflación también afecta de forma más marcada a las micro y pequeñas empresas, que concentran buena parte del empleo, lo que podría trasladarse a menores ingresos para los hogares que dependen de estas actividades.
Pabón sostuvo que el impacto se manifestará tanto por la vía de los precios como por la de los ingresos y los costos empresariales, y que este escenario ya había sido anticipado desde el cierre de diciembre del año pasado, cuando se tomó la decisión sobre el salario mínimo.
César Pabón – Foro Perspectivas económicas 2026 Foto:Corficolombiana
Entre tanto, Luis Fernando Mejía, exdirector del centro de pensamiento Fedesarrollo y actual CEO de la firma Lumen Economic Intelligence, dijo que el impacto heterogéneo por nivel de ingresos impacta en el bienestar.
“Sin embargo, en el caso de los hogares pobres, el impacto sobre el bienestar es significativo, dado que destinan una proporción mucho mayor de su ingreso a bienes básicos, por lo que cualquier aumento de precios erosiona rápidamente su poder adquisitivo. En conjunto, el dato confirma que el aumento de la inflación sigue teniendo efectos regresivos y presiona con mayor fuerza a los segmentos más sensibles de la población”, detalló.
Los investigadores no descartan que el aumento sea sustancial. Foto:iStock
Según explica , Juan David Ballén, director de Economía y Mercado de Aval Asset Management, la canasta de consumo de los hogares de bajos ingresos presenta una alta ponderación de alimentos, lo que los hace particularmente sensibles a choques en los precios de este rubro.
“En este contexto, el aumento del salario mínimo se ha transmitido con rapidez a la comida fuera del hogar, un sector intensivo en mano de obra, generando presiones adicionales sobre el gasto de estos hogares. Es previsible que durante febrero este efecto continúe observándose, dado que la transmisión de los ajustes salariales al consumo suele concentrarse en los primeros meses del año”, apuntó.
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