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En un hecho sin precedentes en la historia nacional, el gobierno del presidente Gustavo Petro rompió relaciones con el Banco de la República, institución que durante este cuatrienio ha sido blanco constante de ataques desde la Casa de Nariño.
“Esta decisión va en clara contravía de la realidad económica que estamos viviendo y afecta los objetivos de crecimiento“, aseguró el ministro de Hacienda, Germán Ávila, este martes 31 de marzo. La decisión, aseveró el funcionario del Ejecutivo, se dio luego de que el Emisor decidiera subir la tasa de interés en 100 puntos, cuando en enero hizo otro incremento de ese mismo nivel.
Presidente Gustavo Petro critica Junta Directiva del Emisor. Foto:@petrogustavo.X
Desde primera hora de este martes, el propio presidente Gustavo Petro había lanzado en su cuenta de X varios señalamientos contra el Banco de la República, al que calificó de tener mayorías uribistas.
“Con el alza de la tasa de interés del Banco de la República, con su mayoría uribista en la junta, lo que buscan es detener, a como dé lugar, el triunfo electoral del progresismo. Y van a subir un punto más la tasa de interés: suicidas”, dijo el mandatario.
“Alargar el plazo de la deuda es ganar tiempo para esperar que dejen de tirar misiles y cambie la junta directiva del Banco de la República, si el pueblo no elige a sus verdugos. Así, bajar la tasa de interés de la deuda de Colombia habrá sido sabio: alargarla para ganar tiempo. Del pueblo depende. Ya la junta va hacia la gran estupidez de elevar un punto la tasa de interés en beneficio solo de banqueros y dueños de la deuda pública nacional. Espera arruinar nuestra buena economía para que perdamos elecciones. Del pueblo depende su futuro. Si se junta la idea de la mayoría uribista de la junta del Banco de la República con la estúpida idea uribista de pagarles la deuda a los dueños privados de las EPS por 50 billones del presupuesto nacional, quebrarán a Colombia“, dijo en otra publicación el mandatario.
Gustavo Petro, presidente de Colombia. Foto:Presidencia
Lo que hay detrás de la ruptura con el Banco de la República
No es la primera vez que el Gobierno toma una decisión en ese sentido cuando instituciones independientes adoptan determinaciones que no calan en el palacio presidencial. Ya lo hizo el propio presidente Gustavo Petro con las comisiones económicas del Congreso, cuando estas negaron la reforma tributaria en diciembre de 2024.
“La relación del Gobierno con las comisiones económicas ha finalizado. Ellos verán si aprueban presupuestos o créditos; por nuestra parte, asumiremos las consecuencias”, dijo en su momento el mandatario. Eso, en la práctica, no significó nada, ya que en la Constitución no existe la figura de romper relaciones con una comisión del Congreso. Y a las mismas células legislativas volvió el Gobierno unos meses después a presentar el presupuesto de 2025, el cual fue aprobado, y una nueva tributaria, que fue nuevamente negada.
Precisamente, analistas advierten que la nueva jugada obedece al desconocimiento de decisiones técnicas de otras instituciones independientes, lo que representa, una vez más, un riesgo para la separación de poderes. Un hecho que no deja de ser llamativo cuando desde el seno del Gobierno han insistido durante los últimos tres años en la necesidad de reformar la Constitución ante un supuesto bloqueo institucional.
Junta directiva del Banco de la República Foto:Banco de la República
De hecho, la convocatoria a una asamblea nacional constituyente que hoy mueve el Gobierno se da ante la negativa del Congreso, en ejercicio de su independencia, de aprobar la reforma de la salud. Ahora, se abre otro campo de batalla para alimentar la narrativa de ese supuesto bloqueo del que ha hablado el presidente Petro. Sin embargo, el mismo Gobierno desconoce que el Congreso aprobó dos de sus tres grandes reformas y la Corte Constitucional ha fallado en contra y a favor en decisiones trascendentales.
Incluso, el columnista Pedro Medellín aseveró que la decisión va en contra de la misma Constitución. “El ministro no puede hacerle un desafío a la Constitución”.
“La independencia del Banco no es un capricho tecnocrático. Es una garantía para que la política monetaria no quede sometida al afán político del Gobierno de turno. Romper esa línea es peligrosísimo, porque sin Banco independiente lo que queda es más incertidumbre, menos confianza y una economía mucho más vulnerable. Defender al Banco de la República hoy es defender la institucionalidad del país“, aseguró el analista Víctor Muñoz.
Los riesgos de este tipo de decisiones por parte del Gobierno no son menores. Así lo advirtió el exministro Alejandro Gaviria, quien señala que las declaraciones del presidente Petro contra el Emisor pueden destruir la estabilidad económica nacional.
“Anuncio claro de que la idea es tomarse la junta del Banco de la República (y, bueno… destruir la estabilidad monetaria del país)”, dijo Gaviria.
María Claudia Lacouture, presidenta ejecutiva de AmCham Colombia, calificó la jugada como una presión política.
“¿Qué gana el Gobierno enfrentándose al Banco de la República? ¿Pretende doblarle el brazo a una decisión técnica e independiente? La autonomía del Emisor no puede ser blanco de presión política cada vez que no coincide con el Ejecutivo. Eso erosiona la confianza y manda una pésima señal“, aseguró Lacouture.
Los efectos políticos ya se sienten y se abre un nuevo frente de batalla del Gobierno contra la institucionalidad, pero todavía el impacto económico que tendría la decisión está por verse.
MATEO GARCÍA
Subeditor de Política
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Ruptura entre el Gobierno y el Banco de la República. Foto:

