Es bien sabido que el gobierno del presidente Gustavo Petro se opone a la producción de carbón en Colombia, al punto de haber implementado múltiples medidas tributarias que mantienen en jaque a las empresas del sector.
Sin embargo, ese mismo carbón que el Gobierno Nacional rechaza será la clave para salvar al país de un racionamiento de energía a finales de este año, con la llegada de un nuevo fenómeno de El Niño.
Este mineral ganará protagonismo debido a que la producción nacional de gas continúa en caída, el encarecimiento de las importaciones y las hidroeléctricas reducirán su generación a niveles mínimos por la sequía que se avecina.
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“El carbón sigue siendo el seguro energético al que el mundo siempre vuelve en épocas de crisis y es el que garantiza que Colombia no se apague”, aseguró el presidente ejecutivo de Fenalcarbón, Carlos Cante.
De acuerdo con la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, la probabilidad de que ocurra un fenómeno de El Niño subió al 92 por ciento para el trimestre de septiembre-octubre-noviembre.
Si bien su intensidad solo se conocerá con certeza en agosto, algunos expertos, principalmente en Europa, ya han comenzado a catalogar este evento climático como un “Súper El Niño”, lo que enciende aún más las alarmas en Colombia.
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Foto:Carbón
Un sistema eléctrico al límite
“La diferencia con El Niño de 2023-2024 es que ahora nos coge un poco más apretados porque no hemos sido capaces de agregar nueva capacidad de energía firme”, advirtió el presidente ejecutivo de Andeg, Alejandro Castañeda.
Las cifras respaldan su preocupación. Mientras que en la sequía anterior el margen de maniobra rondaba el 2 por ciento, actualmente es muy cercano al 0 por ciento. Esto significa que la oferta de energía firme es prácticamente igual a la demanda proyectada por la Upme para 2027.
En palabras del dirigente gremial: “Podríamos pasar El Niño si todo funciona a la perfección, pero si ocurre algo que no esté previsto, ahí es donde nos enredamos”.
Ante este panorama, las térmicas a carbón —que cuentan con una capacidad de 1.693 megavatios— emergen como la única garantía. Durante el fenómeno anterior, estas plantas cubrieron cerca del 18 por ciento de la demanda nacional, operando como un escudo ante el descenso de los embalses.
Sin embargo, lo que debería ser una estrategia de seguridad nacional enfrenta un obstáculo inesperado. Los productores, encargados de suministrar el mineral que evitaría un apagón, enfrentan una alta carga impositiva que amenaza con paralizar las minas justo cuando el sistema eléctrico más las necesita.
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Termotasajero Foto:Mauricio Moreno / EL TIEMPO
El carbón como “seguro de vida” frente al “Súper El Niño”
A pesar de que Colombia ha sumado 2.500 megavatios de energía solar en los últimos años, esta tecnología tiene una limitación natural: no genera electricidad durante la noche. Es precisamente entre las 6:00 de la tarde y las 9:00 de la noche cuando el consumo de los colombianos llega a su pico máximo.
Debido a que la generación hidráulica ha venido bajando por menores aportes hídricos (pasaron del 74 por ciento al 63 por ciento en solo tres meses), las térmicas han aumentado su operación.
En las últimas semanas, estas plantas pasaron de representar el 7 por ciento al 15 por ciento del total nacional, encendiéndose especialmente para cubrir las horas de mayor consumo de energía.
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Foto:iStock
La paradoja del carbón
Desde la otra orilla, el presidente de Fenalcarbón asegura que el país tiene el mineral suficiente para evitar un racionamiento de energía eléctrica, ante la escasez de gas nacional y el encarecimiento del gas importado.
“El carbón es la única fuente cierta y segura que tenemos desde el punto de vista energético. Se debe seguir produciendo y usando carbón en el país”, destacó Alejandro Castañeda.
En Cundinamarca, Boyacá, Norte de Santander y Córdoba existen cerca de 900 títulos de pequeña y mediana minería capaces de suministrar más de un millón de toneladas de carbón al mes; el doble de lo que las térmicas requieren en su punto más alto de generación (450.000 toneladas mensuales).
De hecho, las empresas han actuado con previsión, elevando sus inventarios de seguridad a niveles de entre 49 y 70 días de almacenamiento. No obstante, esta logística impecable choca con una realidad financiera crítica para los mineros.
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Foto:iStock / Drummond
“La pequeña minería está bastante golpeada por las medidas tributarias y administrativas que ha tomado el Gobierno Nacional en contra del sector”, advirtió Carlos Cante.
Por la reforma tributaria de 2022 y las emergencias económicas, las empresas han tenido que asumir una sobretasa de renta de hasta el 15 por ciento, un impuesto a la venta de carbón del 1 por ciento y un incremento considerable en el anticipo de renta.
A esto se suma que el pasado 1.° de abril venció la primera cuota del impuesto al patrimonio, cuya tarifa para las carboneras (1,6 por ciento) es tres veces superior a la general (0,5 por ciento). Aunque los mineros declararon este impuesto, muchos simplemente no tienen los recursos para pagarlo.
“Esto tiene bastante debilitadas las finanzas de la pequeña y mediana minería. Gran parte de las operaciones en Cundinamarca, Boyacá y Norte de Santander se encuentran en fase de acondicionamiento; es decir, no están en un periodo productivo”, aseguró el presidente de Fenalcarbón.
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Foto:Tebsa
El fantasma de una nueva reforma tributaria
El anuncio del Gobierno Petro de una nueva reforma tributaria ha puesto al sector en estado de alerta máxima, pues se podrían retomar la sobretasa del 15 por ciento, el impuesto del 1 por ciento a las ventas de carbón y la no deducibilidad de las regalías.
Carlos Cante es enfático: si estas medidas se adoptan, la pequeña minería mantendrá sus operaciones en stand by. Esto crearía un vacío de suministro peligroso en el momento en que las térmicas necesiten operar al 100 por ciento.
Además, el carbón no solo es vital para la electricidad. El costo del gas natural importado -disparado por la guerra en Medio Oriente- ha llegado a los 25 dólares por millón de BTU, mientras que el carbón del interior se mantiene entre los 3 y 5 dólares el millón de tonelada.
Esta diferencia abismal ha provocado que la industria nacional también regrese al carbón, generando una competencia feroz por el mineral entre térmicas, fábricas y comercializadores internacionales que buscan exportarlo.
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Foto:Carbón
Medidas urgentes para evitar un racionamiento
Tanto Andeg como Fenalcarbón coinciden en que el Gobierno Nacional no debe esperar al momento crítico para actuar. Entre las propuestas urgentes se encuentran:
- Incentivos al ahorro: Ofrecer beneficios a los ciudadanos que reduzcan su consumo de energía. Debe ser una medida oportuna y no de última hora, tal como ocurrió en 2024 por disposición de la Creg.
- Venta de excedentes: Facilitar que los industriales vendan su energía sobrante al sistema nacional.
- Alivio tributario: Revisar las cargas que están asfixiando la producción de la pequeña minería para garantizar el acopio de mineral.

