Bogotá y la Sabana están entrando en una etapa crítica de escasez logística. La disponibilidad de bodegas modernas cayó a niveles históricamente bajos y conseguir metros cuadrados para operaciones industriales o de distribución se convirtió en una carrera cada vez más costosa. Hoy, la vacancia industrial en la capital y sus alrededores apenas llega a 1,1 por ciento, mientras que en el segmento premium —las bodegas clase A+— ya no existe oferta disponible en el mercado, , según lo advierte un reciente informe de la firma de Cushman & Wakefield.
La presión ya se refleja con fuerza en los precios. El valor promedio pedido de renta alcanzó 24.012 pesos por metro cuadrado al mes, aunque en corredores estratégicos como Occidente de Bogotá supera los 35.000 pesos. Además, las rentas han subido cerca de 27 por ciento en los últimos dos años impulsadas por la falta de infraestructura moderna y por la creciente demanda de espacios bien ubicados para operaciones logísticas y de última milla.
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El fenómeno es especialmente visible en Bogotá y la Sabana, donde la expansión del comercio electrónico, la reorganización de cadenas de suministro y la necesidad de operaciones más cercanas al consumidor están agotando más rápido los inventarios disponibles. Según el informe MarketBeat Industrial de Cushman & Wakefield, la absorción neta alcanzó 37.133 metros cuadrados en el primer trimestre de 2026.
La situación es aún más crítica en el segmento premium. El reporte señala que durante el periodo “el producto clase A+ disponible se absorbió en su totalidad”, confirmando que actualmente no existe disponibilidad inmediata de este tipo de infraestructura moderna en el mercado bogotano.
“Hoy la pregunta no es únicamente dónde hay disponibilidad, sino qué corredor permite operar mejor dentro de tres o cinco años, y, sobre todo, cuál captura mayor valor en términos de rentas, valorización y liquidez del activo”, aseguró Juan Carlos Delgado, country manager para Colombia de Cushman & Wakefield.
Estar en el corredor equivocado puede traducirse en mayores costos logísticos. Foto:Carlos Arturo García M.
Ubicación, la clave
El mercado también evidencia un cambio profundo en las prioridades empresariales. La ubicación dejó de ser una simple variable inmobiliaria y pasó a convertirse en una decisión estratégica para la competitividad operacional. Estar en el corredor equivocado puede traducirse en mayores costos logísticos, tiempos de entrega más largos y menor capacidad de respuesta frente a clientes cada vez más exigentes.
Por eso corredores como Calle 80, Occidente, Funza y Mosquera concentran hoy buena parte de la demanda. Calle 80, por ejemplo, se consolidó como el principal eje de expansión industrial de Bogotá al concentrar 90 por ciento del área en construcción y 78 por ciento del inventario en proyecto.
Aun así, el desarrollo de nuevos proyectos no logra aliviar completamente la presión. Muchos de los complejos logísticos que están entrando al mercado ya llegan comprometidos bajo esquemas built-to-suit, es decir, diseñados específicamente para un ocupante antes incluso de terminar su construcción.
“La coyuntura actual del mercado industrial está marcada por una restricción estructural de oferta, con niveles de vacancia por debajo del 2 por ciento y una ausencia total de producto clase A+ disponible”, explicó Junior Ruiz, gerente de investigación de mercado de Cushman & Wakefield. “Hoy las empresas ya no compiten solo por metros cuadrados, sino por eficiencia logística, calidad técnica y ubicación estratégica”.
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Corredores viales
El contexto económico también sigue alimentando la demanda. Según cifras citadas en el informe, las actividades de comercio, transporte y almacenamiento continúan creciendo por encima del promedio nacional, mientras proyectos de infraestructura como la Nueva Calle 13, el Metro de Bogotá y otras obras de conectividad están redefiniendo los corredores con mayor atractivo logístico.
El informe también muestra que la escasez ya está creando una segmentación mucho más marcada entre corredores. Occidente de Bogotá se consolidó como el submercado más costoso del país, con rentas cercanas a 35.170 pesos por metro cuadrado mensual, muy por encima de Mosquera, Funza o Tocancipá.
Occidente de Bogotá se consolidó como el submercado más costoso, con rentas cercanas a $ 35.170 M2 Foto:Carlos Arturo García M.
La razón no es solo la falta de suelo disponible, sino la necesidad empresarial de operar cada vez más cerca de los centros urbanos, reducir tiempos de entrega y mantener eficiencia en operaciones de última milla.
Otro elemento clave es que el mercado ya no se mueve por disponibilidad física de espacio, sino por calidad técnica y conectividad. Así, las empresas están priorizando activos con estándares internacionales, eficiencia operativa y capacidad de adaptación futura, en medio de un contexto donde la reorganización de cadenas de suministro, el nearshoring y el crecimiento del comercio electrónico están elevando las exigencias sobre la infraestructura logística.
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