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La operación se desarrolló en silencio durante 40 días. Desde el principio, el Grupo de Automotores de la Seccional de Investigación Criminal de la Policía Nacional (SIJIN) había detectado un patrón inquietante de robos de vehículos en Bogotá y lo atribuyó a una banda que actuaba de manera coordinada en varias localidades. “Hace mucho tiempo les estábamos siguiendo la pista”, relató en entrevista con EL TIEMPO el jefe de Automotores.
Relató que el proceso avanzó gracias a denuncias ciudadanas, entrevistas a víctimas y análisis detallados de circuitos cerrados de televisión. Esa primera capa de información coincidió con la revisión de testimonios que confirmaban que los responsables no eran improvisados, sino actores criminales organizados.
Pero el suceso que cambió el rumbo de la investigación ocurrió hace 20 días, cuando en la localidad de Rafael Uribe Uribe siete delincuentes llegaron en un Renault Scala rojo hasta un parqueadero y se robaron siete vehículos de manera simultánea.
Cuando el equipo policial atendió este acto urgente comenzó la verificación minuciosa de cada detalle de la escena y se logró recuperar algunos de los automotores. A partir de ese momento se consolidó evidencia determinante: las cámaras de seguridad mostraron que la banda se movilizaba en dos carros, un Mazda 3 color vinotinto y un Renault rojo, lo que permitió conectar hechos que antes parecían aislados.
Miembros de la banda ‘Los del carro rojo’. Foto:Policía Metropolitana de Bogotá
Con el análisis consolidado, la SIJIN confirmó que la estructura criminal actuaba bajo un mismo patrón. Primero acechaban minuciosamente a la víctima en vía pública y la marcaban. Luego avanzaban en manada. Entre seis y ocho personas rodeaban el vehículo y cuatro de ellas apuntaban directamente con armas de fuego, lo que generaba un estado de indefensión inmediato.
Además del automotor, los delincuentes se llevaban celulares, dinero, bolsos y otros objetos de valor. Dentro de la estructura había un motociclista con un papel clave en la huida y en la vigilancia del perímetro durante los atracos. Cada uno tenía un rol asignado y esa organización permitió que operaran durante semanas sin ser identificados plenamente.
Una de las víctimas más recientes fue la presentadora y periodista Ana María Vélez, quien denunció en sus redes sociales que fue asaltada por hombres armados en el barrio Normandía, en el occidente de Bogotá.
El robo ocurrió en horas de la noche del miércoles 19 de noviembre cuando Vélez se encontraba en compañía del periodista de Noticias Caracol, Sebastián Montes, frente a la casa del presentador.
Los delincuentes los abordaron, les apuntaron con armas de fuego y se llevaron su camioneta, además de su celular y documentos personales. “Esta ciudad es invivible. El susto fue monumental, han pasado casi tres horas y sigo temblando”, expresó la comunicadora, quien relató que la sensación de vulnerabilidad fue devastadora.
Vehículos recuperados en la ofensiva. Foto:Policía Metropolitana de Bogotá
Además, pidió directamente al alcalde Carlos Fernando Galán que la ayudara a recuperar su vehículo. “Lloro por la rabia, esa impotencia y eso de sentirse vulnerado, violentado. Gracias a Dios estoy bien, pero los ciudadanos tenemos derecho a vivir tranquilos, a no ser despojados de las cosas por las que nos esforzamos a diario”, añadió.
Hoy los capturados por estos hechos son siete jóvenes bogotanos entre 18 y 25 años. La Policía tiene registro de al menos 12 víctimas de la banda, aunque solo cinco han oficializado denuncia. Las autoridades insisten en ubicar a las víctimas restantes para reforzar la judicialización de los responsables.
Parte de la información recolectada y de la estrategia de la captura se mantiene bajo reserva sumarial, porque los investigadores consideran que otras estructuras podrían estar operando con los mismos métodos. Según el jefe de Automotores, revelar en exceso la forma en la que se llevó a cabo la investigación pondría en riesgo futuras capturas.
El golpe final
La noche del lunes 24 de noviembre marcó la caída del grupo delincuencial. Con información precisa de un nuevo ataque en planeación, la SIJIN conformó un grupo especial que integró unidades de Inteligencia y de la Policía de Vigilancia. Esa noche fueron hurtados dos vehículos, una Mazda 3 color blanco y una BMW X4 color roja, con el mismo procedimiento: intimidación con armas y despojo de pertenencias.
Esta vez la reacción fue inmediata. Se activó el plan candado y, con información verificable sobre los actores criminales, las unidades interceptaron el Mazda 3 rojo en la localidad de Puente Aranda. Al mismo tiempo, se contactó a la víctima de la camioneta BMW X4, quien confirmó que los capturados eran los mismos implicados en el robo minutos antes.
Alcalde Carlos Fernando Galán. Foto:MAURICIO MORENO
El alcalde Carlos Fernando Galán confirmó públicamente la caída de la banda: “Cayeron los ladrones de carros de la banda del carro rojo”, señaló luego de que la Policía recuperara tres vehículos hurtados y capturara en flagrancia a los siete integrantes de la estructura.
El mandatario también pidió a la ciudadanía que haya sido víctima de hurto violento de vehículos en las últimas semanas comunicarse al teléfono 305 817 5671 de la SIJIN para ampliar la información que permita mantener a los capturados tras las rejas.
Paralelamente, el balance operativo dejó un logro adicional: en noviembre fueron recuperados 43 automotores, entre ellos 15 vehículos y 28 motocicletas, lo que evidencia una ofensiva sostenida contra esta modalidad de delito.
Durante el anuncio, el alcalde explicó que este año se ha logrado una reducción del hurto a vehículos del 24 % y del hurto a motocicletas del 17 %, con un total de 983 vehículos y 1.286 motos recuperadas en lo corrido del año. Las localidades con mayor reducción son La Candelaria, Los Mártires, Antonio Nariño, Kennedy y Usaquén.
Sin embargo, también alertó sobre un problema estructural que afecta la efectividad de la lucha contra estos delitos: siete de cada diez capturados por hurto de vehículos y receptación quedan en libertad. Según cifras de la Policía Metropolitana, de las 390 personas capturadas este año por ese delito, 273 han recobrado su libertad rápidamente, e incluso algunas han sido capturadas nuevamente por la misma conducta.
El secretario de Seguridad, Convivencia y Justicia, César Restrepo, añadió que la ciudad impulsará la vinculación de parqueaderos para extinción de dominio cuando allí se encuentren carros o motos robadas, pues no es aceptable que establecimientos destinados a prestar servicio a los ciudadanos operen como bodegas para delincuentes.
También señaló que sería útil que la Fiscalía General de la Nación evaluara la creación de un grupo de fiscales especializados en hurto a automotores, de modo que los casos no se procesen como hechos aislados, sino como estructuras criminales organizadas, lo que permitiría fortalecer la judicialización.
El comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, brigadier general Giovanni Cristancho, aseguró que conocen el modus operandi de estas organizaciones y que no se detendrá la ofensiva. En noviembre se lograron 48 capturas en flagrancia.
Sin embargo, la Policía insistió en que la ciudadanía debe extremar medidas de autoprotección para evitar ser víctima de estos grupos. Entre las recomendaciones reiteradas se encuentran no estacionar en vía pública ni dejar el vehículo al cuidado de extraños, movilizarse con seguros activados y ventanas cerradas, no transportar desconocidos, no dejar objetos de valor a la vista, no entregar las llaves a terceros que puedan duplicarlas y mantener atención constante en espejos y entorno inmediato, especialmente al detenerse en semáforos, estacionar o arrancar. Cualquier movimiento sospechoso debe reportarse a la Línea 123.
La investigación también reafirmó un fenómeno preocupante detrás del hurto de automotores en Bogotá: la rentabilidad del mercado ilegal de autopartes. Según una fuente cercana a EL TIEMPO, las camionetas de alta gama como la Mazda CX5, Mazda CX30, Toyota Fortuner, Toyota TXL, Ford Explorer y Kia Sportage LX se han convertido en objetivo prioritario para las bandas debido a su alto valor comercial y la demanda de repuestos.
Entre los automóviles particulares más robados se encuentran el Kia Picanto, el Chevrolet Spark y los modelos Renault, que resultan atractivos a las organizaciones criminales por su amplia circulación y facilidad de despiece para comercialización clandestina.
El caso de ‘Los del carro rojo’, según las autoridades, dejó claro que los delitos pueden consolidarse en estructuras cada vez más organizadas y violentas, pero también demostró que el trabajo coordinado entre las unidades de investigación, la denuncia ciudadana y el análisis tecnológico puede convertir semanas de seguimiento silencioso en resultados concretos.
La Policía continúa en búsqueda de víctimas, otras bandas están bajo observación y parte del material probatorio se mantendrá en reserva hasta lograr nuevas capturas.
CAROL MALAVER
SUBEDITORA BOGOTÁ
Escríbanos a carmal@eltiempo.com

