Luego de varios meses, al fin se concretó la venta de acciones de Telefónica Movistar a Millicom, lo que deja a la empresa con el 67,5 por ciento de las acciones de la compañía, a la espera de cerrar la transacción con el Estado por el restante 32,5 por ciento de participación y conformar así a un gran operador de telecomunicaciones que, con recursos técnicos, talento humano y algo más de 41 millones de líneas móviles, saldrá a competir en nuestro país.
Del otro lado queda Claro, tradicional jugador del mercado, ahora prácticamente con el mismo tamaño de la compañía fusionada, lo que augura una sana competencia entre empresas que invierten, innovan, que luchan con servicios y productos para hacer avanzar al país.
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También queda Wom, un jugador relevante y vigoroso que seguirá marcando la pauta en servicio asequible, incentivando la competencia, y que ha contado con las herramientas del Estado para superar la crisis financiera que logró salvar.
Foto:iStock
Porque esta fusión de Tigo y Movistar, que es una buena noticia, es a la par un fuerte campanazo de alerta de lo que la tendencia global indica en telecomunicaciones. La decantación de una industria clave para el desarrollo social, económico y cultural de todas las naciones del mundo, la cual ha tomado una inercia deficitaria crítica, de altísimas inversiones con facturaciones cada vez más a la baja, que sostiene el tráfico de gigantes digitales (Netflix, YouTube, Disney, Facebook, Instagram, TikTok) que no ponen un peso por la ocupación de más de la mitad de la infraestructura de estas empresas.
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Las fusiones e integraciones en telecomunicaciones son la tendencia en el mundo: los Estados no se deben empecinar en sostener artificialmente a varios operadores, sino en garantizar que el ecosistema regulatorio y las condiciones de mercado sean los óptimos para que dos, máximo tres operadores sólidos sostengan con eficiencia y largo aliento un servicio fundamental.
¡Y con competencia! Colombia es el país de la Ocde con los servicios de telecomunicaciones más bajos para el usuario final, algo que se debe mantener con la estabilización de un mercado que va rumbo a la decantación en tres operadores, más unos pocos virtuales (OMV) de nicho, como sucede en gran parte del mundo.
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Ojalá que el Gobierno avance rápidamente en la venta de las acciones que tiene en Telefónica. Y que ejecute de una buena vez a los incumplidos de Telecall, un dinero que bien le haría a este sector recuperar al menos con la póliza de seriedad de la oferta. Y a ver cómo se les cumple a miles de niños que quedaron desconectados por su culpa y falta de compromiso con la subasta de 5G y las obligaciones de hacer.
JOSÉ CARLOS GARCÍA R.
Editor Multimedia
@JoseCarlosTecno

