Caficultores trabajan a pérdida


MIGUEL ORLANDO ALGUERO

LA PATRIA | MANIZALES

Janys Suárez es una joven caficultora de la vereda La Pola (Manizales), que desde hace dos años produce café, herencia de su abuelo. Ella está preocupada por los precios bajos del grano.

Suárez y por lo menos 80 caficultores macharon ayer por la Avenida Santander hasta la Plaza de Bolívar para conmemorar el Día Internacional del Café, y también con el fin de exigirle al Gobierno Nacional una reforma de fondo para salir de la crisis.

Según los cafeteros, en este momento, una carga de café en promedio se produce a $680 mil y creen que se debería pagar $800 mil para obtener ganancias.

“Traigo puesto el poncho de mi hijo Juan Jacobo de tres años, quien ya sabe coger los granos maduros, porque le pedimos al Gobierno una solución definitiva y no contentillos de corto plazo. Quiero que mi hijo en el futuro no se decida por otro cultivo o se vaya para la ciudad y se olvide del campo”, expresa Suárez.

Como consecuencia de la caída del precio interno del café, para el 2018 se estima que el valor de la cosecha cafetera sea de $6 billones, $1,5 billones menos que el valor registrado en el 2017.

Suárez manifiesta: “Las nuevas generaciones cafeteras no vivirán de pasión, necesitan un mercado rentable y competitivo. El Estado debe comprometerse con nosotros”.

Ayudas

A mediados de septiembre pasado, el Comité Directivo de la Federación de Cafeteros le presentó al Gobierno el estudio Plan 2.000 Fincas y le pidió tener en cuenta que, para la entrega de las ayudas por $100 mil millones, el costo promedio de producción por carga de 125 kilos de café pergamino seco sea de $760 mil para el 2018.

El viernes por la noche, el Gobierno hizo efectivo este subsidio, denominado Incentivo Gubernamental para la Equidad Cafetera (IGEC).

En un comunicado explicaron que aportarán hasta $2 mil 500 por arroba de café, cuando el precio interno de referencia publicado por la Federación esté por debajo de los $70 mil. Esto quiere decir que si el precio se cotiza por debajo de $67 mil 500, entonces se aportarían los $2 mil 500. Pero si el precio se fija en $69 mil 500 se le entregaría al cafetero $500.

Eugenio Vélez, miembro del Comité Nacional por Caldas, destacó la ayuda. Sin embargo, reconoció que el gremio sigue trabajando a pérdidas. “Esta decisión no soluciona el problema, pues el costo de producción por arroba es superior a los $70 mil”.

El 17 de octubre se realizará un debate de control político en el Congreso para tratar la crisis cafetera.

 

Angélica María Escobar, caficultora de Palestina

Vivimos una situación tenaz con los precios del café. La gente en el campo está llevada y los precios son irrisorios para una caficultora digna. No hay derecho con lo que pasa porque nosotros hemos aportado mucho bienestar social y económico al país.

José Horacio Montoya, miembro del Comité de Cafeteros de Manizales

Las multinacionales se llenan de plata a costillas del pequeño caficultor. Para producir una arroba de café necesitamos $80 mil, perdemos $12 mil por arroba y $120 mil por carga. El subsidio no nos sirve, con esos $2 mil 500 no hacemos nada.

Óscar Gutiérrez Reyes, líder de Dignidad Cafetera

Los fondos de inversión internacionales tienen el precio por debajo de un dólar, y el precio interno está sometido a ruina, porque los costos de producción oscilan entre $75 mil y $76 mil, y se vende a $68 mil y $67 mil. El apoyo que dio el Gobierno es insuficiente. Hay que tomar medidas de urgencias.



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