Hablan estudiantes que piden que se levante el paro para volver a estudiar – Educación – Vida


Ya se completan más de un mes del paro nacional estudiantil, que ha significado el cese de todas las universidades públicas del país. Y aunque la imagen que ha representado al movimiento han sido las multitudinarias movilizaciones en varias ciudades, hay otra cara de este fenómeno mucho menos visible y son los jóvenes que piden por el regreso a la normalidad académica para poder terminar su semestre.

Esta situación es particularmente crítica en el caso de aquellos jóvenes que se han tenido que desplazar desde distintas regiones para poder asistir a la universidad.

Este es el caso de Juan*, estudiante de la facultad de ciencias de la Universidad Nacional, quien se desplazó hasta la capital del país para desarrollar su carrera y quien pidió la reserva de su identidad por miedo a represalias por parte de otros estudiantes.

Juan, quien hace parte del Programa Especial de Admisión y Movilidad Académica (Peama), que les permite a los jóvenes iniciar sus estudios en sedes de frontera de la Nacional, para después desplazarse a las sedes ubicadas en ciudades grandes, asegura que el paro lo ha afectado, principalmente, en el aspecto económico, pues, según dice, “Bogotá es una ciudad muy cara y resulta muy difícil sostenerse en ella”.

“Aunque no tengo que pagar vivienda, porque vivo en una residencia estudiantil, sí he tenido que destinar más dinero a transporte y alimentación. En este punto, que se aplace el semestre sería una alivio grande en términos económicos, porque podría regresar a mi ciudad de origen, donde cuento con el apoyo de mi familia”, dice Juan.

Y agrega que, no obstante sus reparos frente al paro, mantiene su apoyo al mismo, asistiendo a varias de las manifestaciones que se han llevado a cabo en las últimas semanas.

Juan considera, además, que la protesta estudiantil tiene que reorientarse y tomar un rumbo más pedagógico, con el que “se les enseñe a las personas del común lo que en verdad hacemos en las universidades”.

En este sentido, el joven invitó a los bogotanos para que asistan, este viernes, a la ‘Cienciatón’, una actividad que llevarán a cabo en el parque Santander desde las doce del mediodía en la que grupos de investigación y grupos estudiantiles dictarán charlas sobre distintos temas científicos para “demostrar la importancia de lo que se hace un las universidades públicas y de aumentar sus recursos económicos”.

María*, estudiante de la facultad de medicina quien también pidió anonimato por temor a represalias, coincide en pedir que el paro termine. Ella, madre de familia, ve necesario recuperar la normalidad académica para poder estar con su hijo en esta temporada de vacaciones de fin de año que se aproxima. Quiere terminar semestre este año porque “cuando ocurren estos paros tan largos todo el calendario académico se corre bastante”.

“Quiero reiniciar las clases para poder terminar el semestre; si bien en estas semanas se han logrado avances en temas importantes para la universidad, considero que, en primer lugar, el hecho de seguir más tiempo en paro no va a lograr que se consigan más cosas de las exigencias que se están haciendo y, en segundo, nos perjudica a quienes queremos retomar las actividades académicas”, indica la estudiante. 

Y añade que, al ser madre trabajadora, le representa un esfuerzo adicional compaginar sus actividades laborales con el cuidado de su hijo, por lo que siempre trata de organizar con varios meses cómo será el cuidado de él, toda vez que los calendarios académicos de los colegios y las universidades siempre se cruzan. “Ya he tenido que dejar de trabajar varios días y no sé lo que haré cuando mi hijo esté en su casa solo”, dice.

Padres preocupados

Pero la preocupación no ha sido exclusiva entre los estudiantes. Los padres de familia también se han mostrado angustiados por el futuro académico de sus hijos. A un contador público, padre de dos estudiantes (uno de la Nacional y otro de la Distrital, en Bogotá) lo que más le preocupa es la pérdida de tiempo de sus hijos y el limbo en el que están.

“Esa pérdida de tiempo se convierte en recursos económicos”, cuenta el hombre, quien desde Yopal (Casanare) debe trabajar para sostener a sus dos hijos en Bogotá. “Mientras tanto, toca seguir respondiendo por todos los gastos. Porque toca trabajar duro para poder mantenerlos”, dice el hombre.

El hombre, que también pidió guardar su identidad, admite que entiende y apoya a los estudiantes en sus reclamos por más recursos para la educación pública, pero considera que ya es hora de que levanten el paro porque “la parte académica está muy comprometida y lo que está en juego es el estudio de tantos jóvenes”.

Y se pregunta por qué, si los rectores de las universidades ya llegaron un acuerdo con el Gobierno y se adjudicaron recursos adicionales, los estudiantes no aceptan esos avances.

David, estudiante de segundo semestre de ingeniería industrial en la Universidad Nacional, afirma que apoya firmemente las motivaciones del paro pero reconoce que quiere retomar la normalidad académica. O, en su defecto, que se aplace o se cancele el semestre, porque esa incertidumbre afecta a la mayoría de estudiantes; sobre todo a aquellos que, como él, provienen de regiones apartadas.

En su caso, él tuvo que devolverse a su municipio, para evitar los gastos que tiene en Bogotá y para poder ayudar a su familia.

“Soy de los estudiantes que apoya las marchas y los reclamos. Pero estoy muy preocupado por el tiempo que lleva el paro. En mi caso, yo como estudiante busco o quisiera es que me digan que el semestre se cancela o poder terminarlo”, cuenta el joven.

REDACCIÓN EDUCACIÓN



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