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Daniel Briceño busca trasladar a la Cámara de Representantes el trabajo y las denuncias que realizó en el Concejo de Bogotá. Su impacto en ese recinto, incluso en asuntos de alcance nacional, llevó al Centro Democrático a postularlo como cabeza de lista por Bogotá.
En diálogo con EL TIEMPO, el abogado bogotano habló sobre la agenda legislativa que llevaría al Congreso en caso de obtener la curul.
¿Qué lo motiva a dar este paso político?
Daniel Briceño es abogado. Foto:Prensa Daniel Briceño.
Yo creo que las motivaciones son tres. La primera tiene que ver con el lamentable papel de la Cámara de Representantes durante estos cuatro años. Muy pocas voces visibles, la mayoría de oposición, se plantaron sobre temas en donde el país necesitaba crear posiciones; una Cámara cada vez más desprestigiada, pero sobre todo una Cámara llena de mercaderes, que es lo que yo he llamado. La segunda motivación tiene que ver obviamente con el liderazgo del partido y el papel que me ha dejado desempeñar mi trabajo, pero también el partido dentro de Bogotá. Y el entendimiento de que nosotros, como fuerza política, y basados en unas ideas que son las ideas de las libertades económicas, de la seguridad, pero también el tema anticorrupción y denuncias que yo he hecho, hacían muy necesario que yo aspirara al Congreso de la República, y sobre todo liderando el partido aquí en la ciudad. Y la tercera, que son motivaciones muy importantes, tiene que ver con banderas concretas que quiero llevar al Congreso: banderas de austeridad, banderas de anticorrupción, banderas de colegios en concesión, fin del sistema de patios y grúas.
¿Le entiendo entonces que ha hecho falta una oposición más rigurosa?
Salón Elíptico del Congreso. Foto:Prensa Cámara.
Hay algunas voces muy poderosas dentro de la oposición, como Andrés Forero, Hernán Cadavid y Juan Espinal. Han sido voces muy valiosas, pero son muy pocas. Lo que yo sí he dicho es que la mayoría de representantes a la Cámara, y partidos que uno creía que deberían estar oponiéndose al Gobierno, terminaron vendiéndose. Eso es mucho más claro en la Cámara de Representantes. Que usted tenga gente del Partido Conservador o del Partido Liberal ayudando al gobierno Petro, únicamente por cuotas políticas o por negociar con el Gobierno, es lo que hay que cambiar. También queda claro cómo la cooptación del Gobierno en la Comisión de Acusaciones, no solo de este sino de todos los gobiernos, ha llevado a que no pase absolutamente nada.
¿Le ofrecieron Senado?
Era lo que todo el mundo esperaba después de la votación que obtuve en el Concejo. Con la visibilidad que tenía, muchos esperaban que fuera al Senado, incluso gente de otros municipios. Estuvo sobre la mesa la posibilidad de entrar a una lista cerrada en una buena posición. Pero al final llegamos a un acuerdo con el presidente Uribe y con el director del partido: en estos momentos lo mejor para el partido y para lo que yo estoy visualizando es liderar Bogotá, confirmar el crecimiento del partido que comenzó en la elección al Concejo, se consolidó con los consejos de juventud y ahora esperamos se ratifique en la Cámara de Representantes. Mucha gente lo esperaba, pero tomamos esta decisión.
Álvaro Uribe Foto:Álvaro Uribe
¿Cuáles serán entonces sus principales apuestas legislativas?
Primero, no es un tema legislativo sino de forma de actuar: el control sobre corrupción, contratación y derroche será permanente, independientemente de quién esté en la Presidencia. Segundo, proponerle al país una gran reforma de austeridad para recuperar por lo menos 20 billones de pesos al año que hoy se van en derroche, contratos de prestación de servicios, pauta estatal, eventos y burocracia innecesaria. Tercero, eliminar el sistema de patios y grúas y pasar a una inmovilización virtual. Las sanciones deben existir, pero ese sistema ha generado muchos problemas y dolores de cabeza a los ciudadanos. También una revisión profunda del sistema educativo, promoviendo la expansión de colegios en concesión, el sistema de váucher y bono escolar, y la evaluación obligatoria de profesores y funcionarios cada cinco años. Otro punto clave es modernizar la contratación pública. Seguimos contratando con normas del 93 y 2007. Hay que simplificar, fortalecer la transparencia y permitir que los mejores lleguen al Estado. Y, por supuesto, la austeridad: reducir esquemas de seguridad innecesarios, gasto en eventos, pauta estatal y contratos de prestación de servicios. Además, la legalización y regulación de plataformas como Uber y Cabify, nivelando la cancha con los taxistas. Tenemos 16 proyectos listos; estos son algunos.
En pocos meses se consolidó como uno de los concejales más visibles del país. ¿Cómo logró ese impacto?
Yo he hecho algo que pienso hacer siempre: voy a ser independiente, independientemente de quién esté en el gobierno. Por mí la gente vota es porque yo hago control, y eso es lo que me ha mantenido firme. Yo hago control, yo hago denuncias. La gente creía que, porque el alcalde Galán era ideológicamente cercano a nosotros, uno no iba a hacer denuncias. Yo creo, sin lugar a equivocarme, que hice más denuncias durante estos dos años respecto a la alcaldía de Carlos Fernando Galán, ayudando también en los temas en los que creía que debía ayudar, votando y demás, pero también denunciando todo el tiempo.
¿Cómo espera mantenerlo?
Son unas líneas muy claras: anticorrupción, en contra del derroche y, sobre todo, errores y equivocaciones graves en nombramientos y formas de hacer contratos. Y lo segundo tiene que ver con los temas de coherencia. Yo creo firmemente en un Estado pequeño, creo firmemente en un rol importante de la empresa privada, y por eso, siendo concejal de Bogotá, fui la voz que se opuso fuertemente dos veces a la reforma tributaria del Plan de Desarrollo que quería el alcalde Galán y a la reforma tributaria radical después. Además, fui el único concejal que votó en contra de la creación de todos los nuevos puestos. Voté en contra de la creación de nuevos cargos en la Personería de Bogotá, en el Concejo de Bogotá e incluso voté en contra de la ampliación del presupuesto de las Unidades de Apoyo Normativo, que son como las UTL del Concejo. Y aunque perdió la votación y pasó esa ampliación, fui el único concejal que no usó esos recursos. Yo creo que tener las banderas claras y ser coherente entre lo que uno dice y lo que uno hace es lo que nos ayudó. Y, obviamente, todo esto con una comunicación constante y efectiva a través de redes sociales fue el detonante de lo que me preguntas.
Briceño llegó al Concejo de Bogotá con el partido Centro Democrático. Foto:Concejo de Bogotá
¿Le quedó faltando algo por hacer en el Concejo, teniendo en cuenta que tuvo que interrumpir su estancia allí?
Falta nada. Se iniciaron cosas que sigo acompañando. Me quedó pendiente nuestra política pública de eliminación de trámites, la primera gran política pública de eliminación de trámites en Bogotá que sigue en primer debate. Falta un debate más para salir. Yo sigo hablando con los concejales y con mi ONG para que salga adelante. Segundo, ver desde el Concejo la implementación completa de la política pública de austeridad que impulsamos desde el Plan Distrital de Desarrollo. Sí se me quedó en el tintero un debate en contra de la mayoría de los alcaldes locales actuales y pasados, en temas de malla vial, contrataderos y gestión política. Yo les he señalado que muchos no trabajan para la gente sino para los políticos o concejales. Que no haya hecho ese debate no quiere decir que no haya hecho las denuncias. Las he venido haciendo a través de redes sociales, pero sí me faltó hacerlas dentro del recinto. Eso sí quedó ahí, como en el tintero.
¿Qué reflexión le deja estar dentro del mundo político?
Es peor de lo que me lo imaginaba. Uno siempre tiene ideas preconcebidas, pero la realidad es peor. Eso tiene que motivarnos a que surjan nuevos liderazgos y nuevas voces, en todos los sectores políticos. Aquí el problema no es solo ideológico, sino que necesitamos que más gente llegue a los cargos públicos con menos inversión, más opinión y, sobre todo, con libertad. Que no haya donantes de plata oscura, que las maquinarias no dominen las decisiones. Eso fue lo que me pasó a mí: fui libre en el Concejo porque nadie me decía qué decir o qué hacer. Eso es fundamental y eso es lo que hay que impulsar.
JUAN PABLO PENAGOS RAMÍREZ
Redacción Política

