En un escenario global marcado por conflictos internacionales, petróleo costoso y tasas de interés altas, el dólar en Colombia está en un momento clave. Luego de bajar a niveles cercanos a los 3.600 pesos —que no se veían desde mediados de 2021—, el mercado se mueve entre dos fuerzas: por un lado, los factores que fortalecen al peso colombiano y, por otro, los riesgos que podrían hacer que el dólar vuelva a subir.
El punto de partida es un entorno internacional que, aunque sigue favoreciendo a la divisa estadounidense, comienza a mostrar señales de ajuste. Según un análisis reciente de la comisionista Acciones & Valores, el billete verde mantiene un “soporte estructural… a través de tasas reales elevadas en Estados Unidos, precios del petróleo altos y diferenciales de tasas favorables”. Sin embargo, ese impulso ya no es tan contundente como en meses anteriores.
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La razón principal está en el cambio de narrativa global. Si bien el conflicto en Medio Oriente impulsó los precios del petróleo —con el Brent por encima de los 109 dólares— y fortaleció al dólar, el mercado empieza a transitar hacia una fase de evaluación más pausada. En palabras del informe, la “desescalada parcial del riesgo geopolítico… sugiere que el dólar podría entrar en una fase de consolidación”.
Peso resiliente
En medio de ese entorno adverso, el peso colombiano ha mostrado una fortaleza relativa poco común entre monedas emergentes. Desde finales de febrero, cuando el conflicto geopolítico se intensificó, la tasa de cambio ha tendido a la baja, ubicándose cerca de 3.670 pesos, luego de haber superado los 3.750.
Esta dinámica no es casual. Responde a dos pilares clave: el petróleo y las tasas de interés. Por un lado, el alza del crudo mejora los ingresos externos del país. Por otro, el elevado nivel de tasas locales —hoy en 11,25 por ciento tras el reciente aumento del Banco de la República— convierte al peso en un activo atractivo para inversionistas internacionales.
Como explican los analistas de Acciones & Valores, “el elevado diferencial de tasas… continúa posicionando al peso colombiano como una de las monedas más atractivas para estrategias internacionales de carry trade” . En términos simples, los inversionistas se endeudan en monedas baratas como el dólar para invertir en pesos y capturar ese diferencial.
A lo anterior se suma un factor estacional poco visible, pero relevante. En abril, el pago de impuestos por parte de grandes empresas suele aumentar la oferta de dólares en el mercado local, generando presiones a la baja sobre la tasa de cambio.
Riesgo sigue ahí
Para los analistas este equilibrio es frágil. El principal factor que podría cambiar la tendencia es el riesgo local, que en las últimas semanas ha ganado protagonismo.
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El episodio más reciente —la salida del ministro de Hacienda de la junta del Banco de la República— encendió alertas sobre la estabilidad institucional. Más allá del hecho puntual, el mercado lo interpreta como una señal de tensión entre el Gobierno y el banco central.
Para expertos como Víctor Ramírez, socio de la consultora BDO, lo sucedido “no es un simple desacuerdo técnico: es una señal de alarma sobre los límites institucionales del país”.
Este tipo de eventos tiene efectos directos en el mercado cambiario. Aumenta la percepción de riesgo país, eleva el costo de financiamiento y, en última instancia, presiona al alza el dólar, comenta. De hecho, el informe advierte que el mercado aún exige una prima por ese riesgo: “las tasas implícitas de devaluación… sugieren que los inversionistas siguen percibiendo riesgos estructurales”.
Germán Ávila, ministro de Hacienda y Crédito Público. Foto:Presidencia
Política monetaria
A esto se suman las decisiones del Banco de la República. Aunque el aumento de 100 puntos básicos ya estaba descontado por el mercado, cualquier desviación futura podría tener efectos significativos.
Según la comisionista “una decisión en línea con +100 puntos podría generar una reacción acotada, mientras que sorpresas… podrían traducirse en ajustes más visibles en la tasa de cambio” .
En otras palabras, el margen de maniobra es estrecho. Si el banco central sube más las tasas, el peso podría fortalecerse. Si lo hace menos de lo esperado, el dólar podría repuntar.
Así las cosas, en este momento el mercado enfrenta una clara tensión entre fuerzas que apuntan en direcciones opuestas.
Junta directiva del Banco de la República Foto:Banco de la República
Por un lado, los factores que favorecen un peso fuerte, entre los cuales se encuentran los altos precios del petróleo, que mejoran los ingresos externos. También el amplio diferencial de tasas frente a economías desarrolladas, los flujos estacionales de dólares en abril y una posible consolidación del dólar global.
Por su parte, entre los factores que presionan una depreciación aparecen en la escena la incertidumbre política e institucional, el aumento del riesgo país, las expectativas de devaluación en el mercado forward —donde se negocian contratos de compra o venta de divisas, materias primas a un precio y fecha futuros definidos—, así como el actual ciclo electoral y el ruido político interno.
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Incluso desde el Banco de Bogotá se advierte que “las tensiones dentro de la Junta definirían el rumbo del tipo de cambio, con el riesgo país como principal catalizador” .
Nuevo rumbo
Con este balance de fuerzas, los analistas coinciden en que el dólar podría moverse en un rango amplio en el corto plazo. Acciones & Valores, por ejemplo, estima que la tasa de cambio podría ubicarse entre 3.640 y 3.900 pesos, con episodios puntuales incluso más extremos.
En la misma línea, Bancolombia advierte que el panorama sigue siendo incierto. Sus proyecciones ubican la tasa de cambio en un rango entre 3.600 y 3.828 pesos, reflejando tanto la volatilidad global como factores internos como el ciclo electoral. De hecho, señalan que “los pronósticos se sitúan en un rango amplio… lo que evidencia un contexto marcado por mayor aversión al riesgo”.
El precio del dólar en Colombia ha caído un 2,58 por ciento, esto es, cerca de $ 97 pesos. Foto:iStock
Más allá de los niveles específicos, lo importante es entender que el mercado está en transición. El peso colombiano ya no depende solo de factores externos —como el petróleo o la política monetaria en Estados Unidos— sino cada vez más de la confianza interna.
En ese sentido, el mensaje apunta a que si se mantiene la estabilidad institucional y el atractivo del carry, el peso podría sostener su fortaleza. Pero si el ruido político escala, el dólar podría retomar su tendencia alcista.
En un entorno tan cambiante, la tasa de cambio deja de ser solo un reflejo de la economía global y se convierte, cada vez más, en un termómetro de la confianza en el país, coinciden los analistas.

