Polvos analgésicos, columna de Esther Balac – Salud – Vida


Si tuviéramos claro que el sexo es el mejor calmante para los dolores, esos que aparecen de súbito, las mujeres tendríamos que cambiar la típica y ya clásica excusa de “me duele la cabeza” cuando queremos evadir una encamada.

Y aunque siempre se ha sabido –e incluso demostrado– que no hay mejor relajante que una buena faena bajo las sabanas, nuevos estudios demuestran que los efectos del aquello sobre los mecanismos que regulan el dolor lo ubican como un analgésico de primer orden. Incluso, para aquellos dolores de difícil manejo desde el plano clínico.

Para la muestra, una nueva investigación realizada recientemente por la Universidad de Münster (Alemania) que reveló que los polvos bien terminados disminuyen las migrañas de manera significativa, tanto en hombres como en mujeres.

De hecho, los neurólogos que hicieron el estudio analizaron a 400 migrañosos a los que dividieron en dos grupos. El primero tenía que tener sexo cuando se presentara ese dolor incesante, mientras que el segundo debía mantenerse en sus actividades normales durante el episodio.

Los resultados fueron muy reveladores, pues los que se fueron al catre con todo y dolor de cabeza referían una sensación posterior de alivio, al punto que las dos terceras partes de ellos manifestaron que después de los orgasmos el síntoma era significativamente menor y el 60 por ciento aseguró que dicha molestia había desaparecido completamente.

Por el contrario, la mayoría de los integrantes del segundo grupo, ese que continuó de pie durante los ataques de migraña, no manifestaron cambios específicos ni significativos, lo que le valida –en la práctica– los grandes beneficios de la actividad de la planta baja sobre estas molestias que padece un buen porcentaje de la población.

Ahora, la explicación de estos resultados es múltiple y va desde el aumento de los neurotransmisores conocidos como endorfinas –se encargan de estimular las áreas cerebrales que producen placer y bienestar al organismo– dentro del cuerpo y que a la postre actúan como potentes analgésicos; la disminución de la hormona cortisol y, consecuentemente, una disminución del estrés; el aumento de la circulación en zonas críticas y, por supuesto, los beneficios de otras hormonas amigables como la oxitocina, que ayuda a olvidar los malos ratos.

Así que, para resumir, para el dolor de cabeza no hay mejor receta que una buena encamada. Y si además resulta que el remedio es adictivo, mucho mejor.

Hasta luego.

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO
@SaludET



MÁS INFORMACIÓN

¿Deseas opinar sobre este artículo?
SiteLock
Facebook