Las diferencias entre Ingrid Betancourt y Sofía Gaviria culminaron este lunes con la gran crisis de la lista al Senado del partido Oxígeno, fundado por Betancourt. La que iba a ser cabeza de lista anunció su renuncia a la colectividad y con ella varios decidieron dar un paso al costado, por lo que hubo una reorganización de fondo en la aspiración al Congreso.
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De acuerdo con Betancourt, sólo se fueron Gaviria, que iba a encabezar la lista, y Beatriz Uribe, que iba en el puesto cinco. “Se reacomodó la lista. Todos subimos entre uno y dos lugares”, dijo la cabeza del partido en diálogo con EL TIEMPO. En cambio, Sofía Gaviria aseguró que se fueron más de 22 candidatos y que sólo quedaron aquellos aspirantes que aún necesitaban del soporte económico que implica la candidatura al Senado.
Más allá de la cantidad, el tema es que la salida de Gaviria implica un duro golpe para la lista de Betancourt. Perder la cabeza de lista a unas semanas de las elecciones no es algo menor, sobre todo cuando no está claro si la colectividad alcanzará la votación mínima para mantener la personería jurídica. Necesita al menos alcanzar el 3 por ciento de los votos para mantenerse como partido político por cuatro años más.
Si bien es cierto que en 2022 no se le aplicó el umbral al partido de Betancourt, debido a que se le aplicó el mismo fallo que resucitó al Nuevo Liberalismo, ahora el escenario es completamente distinto. La colectividad puede desaparecer y en las recientes encuestas no figura como una propuesta con una gran intención de voto. No ha calado su propuesta de tener una ‘lista antiPetro’ en los electores. Por eso genera un duro impacto perder la cabeza de lista -sobre todo cuando es un listado cerrado- a 15 días de las elecciones.
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No obstante, Ingrid Betancourt anunció que no habrá mayor cambio en la estrategia. “Seguimos igual. Queremos privilegiar la voz de las víctimas, sobre todo de las Farc. Todos los colombianos hemos sido víctimas de la Farc, no podemos tener una amnesia colectiva y no podemos pensar que una adalid de la política es Cepeda. La lucha contra la corrupción es crucial para Oxígeno”, dijo la también excandidata presidencial en diálogo con EL TIEMPO.
En ese sentido añadió: “La lista ya está presentada ante la Registraduría, para efectos electorales no cambia nada”. Lo único que ocurriría es que se cambian los primeros lugares, quedando como cabeza de lista “Óscar Ortiz, zar anticorrupción y el que se inventó la séptima papeleta. Todos subimos”, indicó.
La que ahora estará en el puesto 8 de la lista de su partido también destacó que quedan varios de los aspirantes que Sofía Gaviria llevó y que por eso no fue tan traumática la salida: “Se retiró en el puesto 43 un señor que ella había traído. Daisy Guanaro, que ella trajo, se queda. Se queda Germán Marmolejo, Óscar Franco, Andrés Castro. Ella había traído gente muy buena al partido y por eso le ofrecí ser cabeza de lista”.
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Por su parte, este diario también habló con Sofía Gaviria y esta advirtió que su objetivo serán las elecciones en cuatro años. “Estamos formando una plataforma y una construcción para que represente la fuerza de la coherencia con lo que decimos”, explicó la excabeza de lista, que también hizo énfasis en que su enfoque serán las víctimas del conflicto, al igual que Betancourt.
Las razones del choque
Cada uno de los bandos tiene una razón diferente sobre la ruptura que llevó a la salida de Sofía Gaviria del partido Oxígeno. Esta primera asevera que desde un comienzo fueron notorias las diferencias con la fundadora de la colectividad y que estas sólo se agudizaron en los tres meses de campaña. “Todas esas cosas que se habían prometido no se dieron. Son muchas cosas, pero no se toma por un hecho aislado”, comentó.
Entre los hechos expuestos están los reparos con la pauta publicitaria de la campaña. En un primer momento, Gaviria no habría estado de acuerdo con la propuesta de que la lista era ‘una Selección Antipetro’. “Era un concepto muy frágil”, señaló la también ex congresista, que complementó: “No soy antipersonas, sino antihechos. Los problemas de Colombia no comenzaron con Petro. Por supuesto es uno de los peores gobiernos, pero no es responsable de toda la problemática”.
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En ese sentido señaló que la gota que ‘derramó la copa’ fue la última pauta, que llamó a “patear” al candidato Iván Cepeda, al presidente Gustavo Petro y al ministro del Interior, Armando Benedetti. Sin embargo, sus diferencias fueron la forma en que se manejaba la colectividad y sus decisiones: “Ingrid Betancourt maneja ese partido como un guante. Las primeras víctimas de Ingrid son el staff”.
En cambio, Ingrid Betancourt dijo en diálogo con este diario que las diferencias se dieron por cuenta de un proceso disciplinario interno contra Gaviria por su trato a personas de la campaña y del exterior. Pone como ejemplo un supuesto altercado que habría tenido lugar en el Congreso.
“Esto comenzó con una inconformidad con ciertos miembros de la lista que acompañaron a Sofía Gaviria cuando se presentó una acción de cumplimiento en la comisión de acusaciones. Un policía se aproxima a Sofía para pedirle su identificación porque ella se voló los controles. Le piden que la acompañe y ella tiene una reacción airada y le dice que le devuelva la cédula. Lo llega a amenazar y la cosa pasa a otro tono”, contó la fundadora del partido Oxígeno.
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En ese mismo camino aseguró que la ahora excandidata tenía un trato difícil para tramitar cualquier diferencia. “Cada vez que había algo que no le gustaba porque no estaba de acuerdo con algún punto, en vez de hacerlo por los conductos, se salía de cauce. Era muy iriente. Se hizo un registro de todos los hechos y se llevó al consejo de control ético”, expuso. Sobre este último tema, Gaviria aseguró que tiene pruebas de que no es así y que Ingrid Betancourt sería la que maltrataba a sus subalternos.
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JUAN SEBASTIÁN LOMBO DELGADO
Redacción política

