A once semanas de las elecciones presidenciales del 31 de mayo, la contienda entra en una fase decisiva. Mientras algunos sectores intensifican los intentos por consolidar alianzas, otros optan por mantener distancia y reforzar su identidad.
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La más reciente discusión sobre una eventual coalición la planteó el expresidente Álvaro Uribe. En un mensaje en su X, dijo: “Piden unidad Paloma-Abelardo. Nuestro deber es total respeto para construir condiciones”. Pero en su respuesta, De La Espriella marcó distancia. Señaló que “la unidad está asegurada”, pero dejó claro que “no recibirá el apoyo de ningún partido político tradicional”.
Abelardo de la Espriella y Álvaro Uribe Foto:Álvaro Uribe
Y es que ya selladas las fórmulas vicepresidenciales, ahora se buscan uniones y apoyos de diferentes líderes políticos. Aunque hasta ahora ningún sector ha dado sorpresas, sí se han hecho adhesiones en diferentes candidaturas.
Por el lado de la Gran Consulta por Colombia, Paloma Valencia ya definió quiénes serán sus articuladores políticos, en una estrategia que combina figuras del uribismo con líderes de otros sectores, bajo la misma apuesta que hizo al escoger su fórmula vicepresencial.
Entre ellos figuran nombres como María Isabel Nieto, gerente de la campaña de Juan Daniel Oviedo. Así como Enrique Peñalosa, quien fue miembro de la Gran Consulta.
Esta apuesta por una coalición amplia no ha estado exenta de tensiones. En las bases del uribismo genera incomodidad la llegada de personas que no han estado desde el inicio en el Centro Democrático. La propia María Fernanda Cabal ha expresado reparos, especialmente frente a la fórmula vicepresidencial.
“La elección de Oviedo está teniendo un costo político para una campaña ganadora (…) Yo no tengo diferencias personales con Paloma Valencia, ella es mi compañera, con ella dimos unos debates contra la JEP y contra el acuerdo de paz”, dijo la senadora.
Para el analista Thierry Ways las cercanías de Valencia con sectores considerados ‘santistas’ -en los que entrarían figuras que en su momento estuvieron de acuerdo con el proceso de paz- pueden restarle. “Aún hay mucho antisantismo en las bases uribistas. Pero me parece que es un sentimiento que Álvaro Uribe ha logrado moderar. Y de todas formas, la mayoría de quienes rechazan a los santistas en el equipo que surgió de la Gran Consulta probablemente ya se decantaban por De la Espriella”.
Inscripción de candidatura de Paloma Valencia. Foto:Milton Díaz EL TIEMPO.
En este contexto, el expresidente Uribe ha intentado actuar como articulador, siguiendo su idea de hace meses cuando habló de hacer una gran coalición “desde Abelardo hasta Fajardo”. Su llamado reciente a explorar una alianza entre Valencia y el candidato coavalado por Salvación Nacional apuntaría a evitar una fragmentación del voto de derecha como ocurrió en 2022 (entre ‘Fico’ y Rodolfo Hernandez). Analistas consultados por EL TIEMPO señalan que la dispersión de este sector podría favorecer otras candidaturas.
No obstante, desde ese mismo espectro hay resistencias. El candidato Abelardo de la Espriella ha insistido en su narrativa de ‘outsider’. “De la Espriella tiene que caminar por una delgada línea. Debe diferenciarse de Valencia de alguna manera significativa, pero sin alienar a quienes la apoyan, pues necesitará esos votos si pasa a la segunda vuelta. Y debe hacerlo además sin crear una división con Álvaro Uribe, a quien repetidamente ha afirmado admirar. Entonces está manejando un discurso cauteloso, que no cierre puertas. Se va a enfocar en atacar a Cepeda, como el ‘enemigo común'”, señala Ways.
Las adhesiones en otros sectores
En paralelo, el centro político también se reconfigura. La campaña de Sergio Fajardo ha sumado respaldos que buscan proyectar renovación, como el de la congresista Jennifer Pedraza y la académica Brigitte Baptiste.
“Estas adhesiones ponen sobre la mesa la necesidad de Fajardo de introducir figuras técnicas, como en el caso de Baptiste, quien además le suma su activismo ambiental y representa la diversidad de género. El caso de Pedraza resalta porque es una figura que militó en la izquierda y luce ahora más de centro”, indica el consultor internacional Álvaro Benedetti.
Jennifer Pedraza y Sergio Fajardo. Foto:Prensa Sergio Fajardo.
A esto se suma el apoyo del general (r) Óscar Naranjo, exvicepresidente del gobierno Santos. Esto sugiere una estrategia de equilibrio entre experiencia y nuevas caras. “Su intención sería generar una imagen de cohesión y coherencia más que un volumen inmediato de apoyos”, apunta Benedetti.
En la izquierda, los movimientos también son significativos. La campaña de Cepeda ha consolidado apoyos clave como el del exministro Juan Fernando Cristo, así como de los congresistas Ariel Ávila y Julián López, presidente de la Cámara de Representantes.
“Más allá de votos, Cristo lo que está aportando en la campaña de Cepeda es experiencia en la negociación política y acercamiento al ala más progresista de los liberales”, indica Benedetti.
En paralelo, organizaciones como el Partido del Trabajo de Colombia, que habían mostrado apoyos a Roy Barreras, han reorientado su respaldo hacia Cepeda.
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En contraste, la exalcaldesa Claudia López aparece más aislada. Su intento de acercamiento con Fajardo, incluso con una propuesta para que él fuera su fórmula vicepresidencial – según ha dicho en entrevistas-, no prosperó.
Finalmente, hay otros que aún no se deciden. Sectores del Partido Conservador estarían con Valencia, pero otros aún no lo definen.
Por el lado de Cambio Radical también hay incertidumbre. Sin una decisión unificada, sus congresistas se dividen entre respaldar a Valencia o a De la Espriella, no lo han resuelto, pero saben que tomarán una decisión como bancada.
Paula Valentina Rodríguez
Redacción Política
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