La Asociación para el Desarrollo Integral del Transporte Terrestre Intermunicipal (Aditt) manifestó una profunda preocupación ante el incremento del salario mínimo decretado para el año 2026 por el presidente Gustavo Petro.
Según el gremio, la decisión, que establece un ajuste real del 18,7 por ciento, impactará de manera crítica la sostenibilidad económica de un servicio que ya enfrenta un entorno adverso por el alza en los combustibles y deficiencias estructurales en la infraestructura vial del país.
Para el gremio esto genera un desbalance financiero severo. Foto:Archivo EL TIEMPO
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El peso de los costos laborales en la operación
El análisis técnico presentado por la organización se apoya en las cifras del Índice de Costos del Transporte Intermunicipal de Pasajeros (ICTIP), documento emitido por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).
De acuerdo con este indicador, los costos fijos representan actualmente el 32,99 % de la canasta total de gastos del sector. Al ser una actividad intensiva en mano de obra, el incremento salarial no solo afecta directamente a las empresas transportadoras, sino que se amplifica a través de su cadena de proveedores de insumos y servicios.
Para el gremio, un ajuste de esta magnitud, sin que existan políticas paralelas que fomenten la productividad o reduzcan las cargas impositivas y operativas, genera un desbalance financiero severo.
José Yesid Rodríguez Hernández, representante de la Aditt, calificó la medida como un decreto sin fundamento técnico que pone en riesgo la inversión y el empleo formal en el sector.
La Aditt advierte que las empresas, especialmente las pequeñas y medianas incrementarían sus tarifas Foto:EL TIEMPO
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¿Cómo quedaría el aumento del pasaje de transporte intermunicipal?
Una de las consecuencias más inmediatas y preocupantes para la ciudadanía es el posible traslado de estos sobrecostos a las tarifas finales. La Aditt advierte que las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, se verían forzadas a implementar incrementos tarifarios que podrían superar el 25 %.
Esta presión al alza ocurre en un momento donde la demanda de pasajeros aún no alcanza los niveles registrados antes de la pandemia, manteniéndose por debajo del 90 % de la operación histórica en diversas zonas de Colombia.
“El sector no se opone a la mejora de las condiciones laborales, pero insiste en que las decisiones de política salarial deben ir acompañadas de estrategias integrales de productividad, formalización, eficiencia regulatoria y mejora de la infraestructura”, señaló la asociación.
El gremio denunció que la operatividad sigue lastrada por vías en mal estado, bloqueos constantes. Foto:ADITT
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Factores estructurales y alerta roja
A la coyuntura salarial se suma un diagnóstico crítico sobre el estado de la red vial nacional. El gremio denunció que la operatividad sigue afectada por vías en mal estado, bloqueos constantes, retrasos en proyectos estratégicos y una deficiente gestión de la infraestructura.
Estos elementos, combinados con los problemas de conectividad en regiones apartadas, reducen la eficiencia y elevan los gastos de mantenimiento. Ante este panorama, la Aditt ha declarado una situación de “alerta roja” para el transporte intermunicipal.
El llamado a la institucionalidad nacional es urgente y solicita medidas complementarias que mitiguen el impacto del decreto para evitar riesgos reales en la continuidad del servicio y la conectividad de las regiones colombianas.
Andrés Felipe Bejarano Bejarano
REDACCIÓN ÚLTIMAS NOTICIAS

