Barranquilla y su área metropolitana atraviesan un complejo panorama de seguridad. Su ubicación estratégica como zona portuaria del río Magdalena y el mar Caribe, el desarrollo comercial y crecimiento en infraestructura que ha generado la localización y llegada de nuevos capitales e inversionistas la han puesto en la mira de las bandas criminales con presencia en la zona norte del país.
Esta semana fue presentado un informe del Observatorio de Seguridad Ciudadana, en el que investigadores como Luis Trejos y Janiel Melamed, de la Universidad del Norte, conocedores de la problemática de criminalidad y el conflicto armado en el Caribe, mostraron que muy a pesar de que las cifras generales de criminalidad muestran una disminución en varios indicadores, el fenómeno del homicidio intencional —especialmente bajo la modalidad de sicariato— persiste como el principal reto para las autoridades distritales.
Información del Observatorio de Seguridad Ciudadana. Foto:Captura de pantalla
De fondo, indica el informe, se evidencian tensiones estructurales derivadas de la influencia de grupos armados organizados como el Clan del Golfo, “cuya presencia en la región Caribe tiene impactos directos en la gobernabilidad local”.
Según un análisis del Observatorio de Seguridad Ciudadana, tanto el Distrito de Barranquilla como el departamento del Atlántico: “se encuentran insertos en una lógica de macro-criminalidad que excede sus fronteras territoriales. Gravitamos alrededor de las guerras regionales entre organizaciones armadas. Somos receptores de su violencia”, afirman los investigadores.
Narcotráfico y violencia: señales de alerta en el Atlántico
Un ejemplo reciente que ilustra esta conexión es la incautación de dos toneladas de cocaína y media tonelada de marihuana en el municipio de Juan de Acosta por parte de tropas del Ejército. La droga, valorada en más de 65 millones de dólares, refuerza la advertencia previa del Observatorio sobre la presencia de redes criminales en la franja costera del Atlántico.
Municipios como Juan de Acosta, Santo Tomás y Sabanalarga han sido catalogados como zonas de muy alto riesgo por su valor estratégico para el crimen organizado.
Juan de Acosta es un apacible municipio, ubicado en el norte del departamento del Atlántico. Foto:Vanexa Romero / EL TIEMPO
De hecho, el primer trimestre de 2025 mostró un contraste preocupante: mientras Barranquilla cerró con una leve reducción de homicidios (dos casos menos que en 2024), el resto del departamento del Atlántico tuvo un incremento del 48% en estos crímenes.
En total, se registraron 31 homicidios en zonas bajo la jurisdicción del Departamento de Policía del Atlántico (DEATA), frente a los 21 del mismo periodo del año anterior.
Sicariato: el rostro más letal
En Barranquilla, el 85% de los homicidios son cometidos bajo la modalidad de sicariato, una cifra que da cuenta de la sofisticación de las redes delincuenciales y su capacidad operativa.
En Barranquilla, el 85% de los homicidios son cometidos bajo la modalidad de sicariato, una cifra que da cuenta de la sofisticación de las redes delincuenciales y su capacidad operativa.
observatorio de seguridad ciudadanaInforme criminalidad Atlántico-Barranquilla
Solo el 11% de los asesinatos corresponde a riñas y un 2% a hurtos violentos. Esta modalidad refleja, según el análisis del Observatorio, la lucha por el control territorial y la hegemonía de actores armados sobre sectores estratégicos de la ciudad.
A pesar del descenso en ocho de los diez indicadores de violencia medidos, romper la tendencia ascendente en homicidios sigue siendo el mayor desafío.
“No es solo un tema de seguridad, es de gobernabilidad territorial”, subraya Melamed.
Respuestas institucionales: radios, cuadrantes y reacción rápida
Frente a este escenario, tanto la Policía Metropolitana como la Alcaldía de Barranquilla aseguran que han desplegado estrategias para mejorar la capacidad de reacción y vigilancia. Una de las acciones destacadas es la implementación del “Comando Situacional”, una táctica que focaliza operativos en zonas de alta incidencia delictiva y que integra capacidades tecnológicas y humanas de la Policía.
La Alcaldía de Barranquilla dotó con equipos de comunicación y tecnología a la Policía. Foto:Alcaldía
La Alcaldía, por su parte, entregó 600 radios de telecomunicaciones que permitieron reducir el tiempo promedio de respuesta policial de 4.5 a 3.5 minutos.
“Un minuto puede marcar la diferencia entre evitar un crimen o no”, declaró el alcalde Alejandro Char, quien también destacó el aumento en el número de cuadrantes, de 170 a 177, y la creación de 17 microterritorios de intervención prioritaria.
Recomendaciones: anticipación estratégica y articulación
El Observatorio insiste en que el 2025 seguirá siendo un año con serios problemas por la persistencia del crimen organizado y la cercanía de elecciones.
Recomienda fortalecer la capacidad analítica de las autoridades locales, crear comisiones especializadas para enfrentar las finanzas de los grupos delincuenciales y realizar intervenciones microfocalizadas en zonas de alto riesgo.
Incrementar los operativos de control y vigilancia es uno de los planes de la Policía. Foto:Alcaldía
Además, alerta sobre posibles tensiones sociales y manifestaciones que puedan afectar infraestructura clave, como la movilidad y los sistemas de transporte, en medio de un clima político polarizado.
El trabajo conjunto entre instituciones, academia y ciudadanía será clave para enfrentar los embates de las estructuras criminales que hoy presionan a Barranquilla y al Atlántico, desde dentro y desde fuera de sus fronteras.
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LEONARDO HERRERA DELGANS leoher@eltiempo.com y en X:@leoher70
Trabajo realizado con la información de:
- Observatorio de Seguridad Ciudadana.
- Alcaldía de Barranquilla.
- Policía Metropolitana de Barranquila.