“La estructura del mercado laboral está impidiendo que millones de personas consoliden una trayectoria de ahorro constante, requisito esencial para acceder a una pensión suficiente”. Así lo revela un nuevo estudio de Asofondos, presentado por su presidente, Andrés Velasco, durante el ‘Gran Foro Informalidad: cómo construir soluciones que impulsen el empleo formal y la productividad’, organizado por Anif, Asocajas y el propio gremio.
Según el vocero de los fondos privados en Colombia, la informalidad, el desempleo y las largas interrupciones en la vida laboral se están convirtiendo en el mayor enemigo de la vejez digna en Colombia. “La informalidad es un problema actual y a futuro, una bomba de tiempo para la vejez de millones de colombianos. Cada año que no coticen atenta contra un retiro y vida dignos en su etapa de retiro”, advirtió Velasco.
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Esta dinámica explica por qué solo uno de cada cuatro colombianos logra pensionarse. Para Velasco, el problema no está en el diseño del sistema pensional, sino en la precariedad del mercado laboral.
El estudio muestra que estas lagunas laborales afectan de manera directa el monto final al que pueden aspirar los trabajadores. “Estos ‘huecos’ o ‘lagunas laborales’ reducen drásticamente el monto de la pensión; si se subsanaran, los trabajadores podrían acceder a pensiones entre 50 y 70 por ciento más altas”, explicó el vocero gremial.
Asofondos ilustra este impacto con cifras concretas: una persona que hoy cotiza 25 años y recibe una pensión de 1’750.000 pesos podría obtener 2’650.000 pesos (51 por ciento más) si fuera mujer y 2’950.000 pesos (69 por ciento más) si fuera hombre, en caso de cotizar 37 años.
La Fiap también destaca la importancia de cotizar desde los primeros años de vida laboral. Una persona que aporta de manera constante durante sus primeros 10 años podría aumentar su tasa de reemplazo entre 12 y 16 puntos porcentuales, dependiendo del género.
Situación actual
La evidencia es incluso más preocupante cuando se analiza cuánto tiempo han cotizado realmente los colombianos para su pensión: una de cada cuatro personas ha hecho menos del 4 por ciento del tiempo desde su inicio laboral. La mitad de la población ha cotizado menos del 25 del tiempo necesario para pensionarse.
La situación es especialmente grave entre las mujeres, advierte el análisis de Asofondos. Aunque una mujer de 30 años debería haber acumulado al menos 8 años de cotización desde los 22, en promedio solo ha cotizado 1,8 años. La mitad de las mujeres ha cotizado menos del 23 por ciento del tiempo requerido, y apenas una de cada cuatro supera el 62 por ciento del tiempo necesario.
La mitad de las mujeres ha cotizado menos del 23 por ciento del tiempo requerido para su pensión. Foto:El Tiempo / cortesía
Los hombres tampoco están en mejor situación. Un hombre de 30 años debería haber aportado también ocho años, pero en realidad solo ha cotizado 2,2. La mitad de los hombres ha cotizado menos del 27 por ciento del tiempo, y solo uno de cada cuatro ha alcanzado más del 67 por ciento.
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Velasco agregó que, aunque en la última década se evidencian avances en materia de reducción de la informalidad, “los niveles siguen siendo muy altos y afectan a la mayoría de los colombianos en algún momento de su vida laboral”.
Su llamado es a atacar las raíces del problema mediante políticas que impulsen la formalización, la productividad y la generación de empleo de calidad. Para Asofondos, la respuesta pasa por cinco ejes: Formalidad, Rentabilidad, Ahorro, Participación y Empleo.
Problema regional y estructural
La Federación Internacional de Administradoras de Fondos de Pensiones (FIAP) presentó hace unos días su propio informe sobre el impacto de la informalidad en América Latina. Sus conclusiones refuerzan el llamado de Asofondos: la informalidad es hoy la mayor amenaza para los sistemas de ahorro individual en la región.
“La baja densidad de cotización derivada de la informalidad impide acumular los recursos necesarios para garantizar pensiones autofinanciadas suficientes”, advierte la Fiap.
El trabajador latinoamericano promedio cotiza menos de la mitad de lo que lo hace uno europeo, una brecha que imposibilita alcanzar una pensión adecuada.
Uno de los puntos más críticos que señala la organización es el rezago de los jóvenes: la informalidad juvenil alcanza el 60 por ciento, y quienes tienen entre 20 y 30 años están retrasando el inicio de sus aportes. “Postergar el inicio de las cotizaciones tiene un impacto negativo considerable sobre el monto final de las pensiones”, subraya el informe.
La informalidad colombiana va más allá de los vendedores ambulantes que se ven en las calles. Foto:Néstor Gómez. El Tiempo
Los datos lo confirman: no cotizar en los primeros diez años de vida laboral reduce la tasa de reemplazo entre 5 y 16 puntos porcentuales en hombres y entre 5 y 13 en mujeres. En Colombia, la caída puede ser de hasta 15,6 puntos.
Además, cotizar de manera constante durante los primeros diez años laborales puede aumentar la mesada en un 34 por ciento para las mujeres y 46por ciento para los hombres en un régimen de ahorro individual.
La trampa de la informalidad
La Fiap propone avanzar en cuatro frentes: reducir la informalidad, incentivar el inicio temprano de la cotización, ajustar parámetros del sistema con criterios técnicos e incrementar la protección no contributiva.
Para Colombia, tanto Asofondos como Fiap coinciden: el verdadero desafío no es reformar las pensiones, sino reformar el mercado laboral. Solo así será posible que las próximas generaciones lleguen a la vejez con la seguridad económica que hoy les resulta esquiva.

