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Aunque no ha llegado aún la época seca en el centro del país, en particular en la Sabana Cundiboyacense, sí están a la baja los niveles de varias cuencas y en particular la del río Bogotá, la principal fuente de agua de los municipios de Sabana Centro y de Bogotá.
Ante este hecho, la CAR Cundinamarca se dispone a hacer un llamado a las empresas localizadas a lo largo del río y que tienen concesiones de captación para que reduzcan sus consumos.
Según conoció EL TIEMPO, la decisión de la corporación autónoma regional fue adoptada en la mañana de este lunes, luego de una reunión con varias compañías, entre ellas Bavaria, Peldar, Familia, Brinsa, SofYst, que expresaron preocupación por los bajos niveles que viene presentando el espejo de agua.
A dicho encuentro, que se realizó en la sede de la CAR en Bogotá, también asistieron los alcaldes Fabiola Jácome, de Cajicá; Fabián Rojas, de Zipaquirá, y representantes de las alcaldías de Sopó y Tocancipá.
De acuerdo con la entidad ambiental, en este momento la temporada seca aún no ha empezado, pero ya hay dificultades de abastecimiento que los alerta y se debe comenzar a tomar medidas.
Por ahora, según la entidad, no está en riesgo el abastecimiento de los municipios, sin embargo, ya hay poblaciones en la región que han tenido que acudir a los carrotanques para suministrar agua a algunas zonas e, incluso, empresas.
En conversación con este diario, Alfred Ballesteros, director de la CAR Cundinamarca, anunció que ante la actual situación empezarán a exigirles a las empresas acciones para reducir los consumos, trabajar en la recuperación de cuencas y microcuencas en la región y reducir los volúmenes de captación.
“Les hemos hecho un llamado a las empresas para que implementen sus programas de uso eficiente y ahorro del agua, para que construyan, implementen planes de adaptación al cambio climático, para que construyan sistemas alternos de abastecimiento, otras fuentes naturales diferentes a las que hoy tienen, como aguas subterráneas y que aprovechen el agua lluvia”, afirmó Ballesteros.
El director dijo que les hizo, igualmente, “un fuerte llamado de atención” a las empresas de la región para que hagan un mayor esfuerzo que el resto de la sociedad, a fin de que contribuyan de manera efectiva a recuperar y restaurar las cuencas.
“El agua para muchas de estas empresas es su materia prima y la mayoría de su proceso industrial lo hacen con agua y muchas no adelantan procesos de recuperación de cuencas y de adaptación al cambio climático”, agregó.
Según el director, con sorpresa se encuentran con que hay compañías que tienen una dependencia del recurso hídrico, pero no han comprado predios para adelantar proyectos de restauración de las microcuencas y cuencas de las cuales se abastecen.
“El llamado -aseguró- tiene que ser al sector productivo para que no se queda cruzado de brazos esperando que los efectos del cambio climático nos dejen sin agua, porque tenemos claro que la prioridad es el consumo humano y vamos a empezar a revisar las concesiones de agua de sectores industriales, especialmente los que tienen grandes volúmenes”, señaló el director, quien reiteró que el objetivo será no dejar a las comunidades sin el recurso hídrico.
La corporación ambiental anuncia que en las siguientes semanas realizará mesas técnicas para revisar cada uno de los expedientes de los usuarios con mayor volumen de recurso hídrico en la cuenca, hacerle seguimiento a la cuenca y, reiteró, empezar a hacer reducciones de los caudales concesionados a las empresas.
“No es la forma técnica de decirlo, pero es la forma en que la ciudadanía lo entiende: en función de los estudios técnicos les iremos cerrando la llave a las empresas y todas los que no están siendo responsables, a las que no están ejecutando sus programas de uso eficiente y ahorro del recurso hídrico, a las que no tienen un compromiso importante con la sostenibilidad ambiental y con la seguridad hídrica en el territorio”, advirtió Ballesteros.
En el reporte diario que hace la CAR sobre los niveles de los embalses se indica que el Agregado Norte, que reúne los embalses de Neusa, Sisga y Tominé , se encuentra en 62,40 por ciento de la capacidad, y el Sistema Chingaza, conformado por San Rafael y Chuaza, está en un 68,02 por ciento.
El Agregado Norte, que hace parte de los sistemas que maneja la CAR, según el director de la entidad no está en un mal promedio, frente a la misma época del año pasado, pero que no quieren llegar al punto de “estresar” aún más embalses como Tominé que fue vital para que el racionamiento de un año que tuvo Bogotá entre abril de 2024 y abril de 2025 fuera más intenso.
Y sobre las otras dos presas, Neusa y Sisga, que tienen menor capacidad de Tominé y están en una condición similar a la de hace un año, se tomó la decisión de desembalsar alrededor un metro y medio por segundo en cada uno, pero que no se puede descargar más volúmenes hasta desocuparlos. Estos dos represas -según la CAR- se pueden vaciar en dos o tres meses, pero no hay como recargarlos pronto. Eso se puede tomar al menos un año, dependiendo de las afluencias, con las consecuencias que tendría para los usuarios en los municipios y parea las mismas empresas.
“Entonces, volvemos a recordar ese tema del que venimos hablando desde hace dos años, cuando empezó la crisis en el 2024, los ciudadanos y las empresas tienen que comprometerse con medidas de adaptación al cambio climático, tienen sí o sí que aplicar en sus procesos productivos la economía circular, esto ya no es opcional, tienen sí o sí que aprovechar aguas lluvias”, dijo Ballesteros.
En contraste, el director aseguró que mientras algunas empresas no han tomado acciones para aprovechar mejor el recurso hídrico, la CAR ha entregado más de 12.000 kits de aguas lluvias a campesinos en los últimos dos años, precisamente, para que las comunidades rurales aprovechen mejor el agua lluvia, y que hay municipios están trabajando, por su cuenta, en el mismo sentido.
GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZ
Editor de Bogotá
En X: @guirei24

