Congreso de la Andi: transformación energética – Sectores – Economía

Colombia debe avanzar con mayor celeridad, pero de manera planificada, hacia una seguridad y transición energética, con fuentes diversas y limpias que estén en línea con las metas a las que se ha comprometido el país para el 2040 en materia de uso de energías limpias y de descarbonizacion de su economía.

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Esta es una de las principales conclusiones del panel sobre ‘Transición y seguridad energética’, moderado por Andrés Mompotes, director General de EL TIEMPO, adelantado en el marco del desarrollo del 7.o Congreso Empresarial Colombiano y la 78 Asamblea Anual de la Andi en Cartagena.

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Representantes de esta industria en el país, como Felipe Bayón, presidente de Ecopetrol; Mónica Contreras, presidenta de TGI; Claudia Jiménez, directora Ejecutiva del GDIAM; Juan Ricardo Ortega, presidente del Grupo Energía de Bogotá (GEB) y Tomás González, director del Centro Regional de Estudios de energía, dieron su visión acerca de las problemáticas y retos que el país enfrenta para alcanzar esas metas y dieron, además, sus recomendaciones para que ese tránsito inaplazable hacia el uso de energías limpias se pueda dar en los tiempos acordados, en las mejores condiciones es y si poner en riesgo la autosuficiencia energética que Colombia tiene.

Los panelistas destacaron como retos importantes para el país en esa materia trabajar muy fuerte en el tema de transmisión, la elaboración de diálogos sinceros con las comunidades y territorios, la incorporación a estos de todos los sectores y actores, la construcción de planes y cronogramas, así como la generación de incentivos y la imposición de impuestos a ciertas industrias, como el transporte, para que se pase al uso de energías más limpias para su movilización, como el gas licuado, que continúa siendo un elemento fundamental y menos costoso en esta gran propósito nacional.

Para Mónica Contreras, presidente de TGI, el gas es un energético fundamental en todo este proceso que está embarcado el país. En ese sentido, señaló la importancia de garantizar el acceso a millones de personas de este combustible que es más limpio frente a otros convencionales de mayor uso hoy, algo en lo que la compañía que representa está trabajando.

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Ya se han realizado todas las pruebas de los dos gasoductos y a finales del 2022 y comienzos del 2023 se ofrecerá a esta alternativa al país

«Es muy importante que toda Colombia sepa de un proyecto que se cerró hace dos días y que el país estaba esperando, la conexión de los dos gasoductos Promigas y TGI, una gran noticia para los empresarios, las industrias y la movilidad. Ya se han realizado todas las pruebas de los dos gasoductos y a finales del 2022 y comienzos del 2023 se ofrecerá a esta alternativa al país. Debemos garantizar el acceso a esta energía a más de 1,5 millones de mujeres que aún cocinan con leña, una cifra a la que se retrocedió debido a la pandemia», dijo.

Por su parte, Claudia Jiménez, del Grupo de Diálogo sobre Minería en Colombia (GDIAM) señaló que en este frente hay tres temas claves que El país debe abordar para cumplir los propósitos fijados. «La clave de la transición está en la transmisión, la cual debe ser planeada con tiempo», señaló tras explicar que está se debe hacer con tiempos reales, analizando los tiempos históricos y proyectando un poco lo que se viene a futuro.

Congreso de la Andi

Imagen del panel sobre ‘Transición y seguridad energética’, que se celebró este viernes en Cartagena.

Lo segundo, dice, es la conectividad regional, se debe procurar tener esa interconexión y complementariedad de energías renovables en la región para garantizar una soberanía y una seguridad energética que sea diversa para no depender de una sola fuente de generación que es lo que está sucediendo en Europa
Y un tercer aspecto clave, según Jiménez, es el diálogo social no sólo con las comunidades, también con los empresarios, los gremios y todos los actores económicos y sociales que están en los territorios. «Esos espacios deben crearse y mantenerse», enfatizó.

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Incentivos para la transformación

Otros panelistas fueron mucho más allá en sus planteamientos para encaminar al país en esa ruta de su transformación y seguridad energética. Juan Ricardo Ortega, presidente del GEB, retomando algunas propuestas del presidente de Ecopetrol, señaló que se debería ser más constructivos y «ponerles cosas a las emisiones de carbón. Con el mayor gusto colaboramos en esa medición», dijo.

El directivo fue muy contundente en su propuesta de impuestos a las emisiones a esas industrias que son responsables de las mayores emisiones, como la del transporte, donde los vehículos de carga aportan el 40 por ciento de dichas emisiones. Ahí se necesita enviar señales y generar incentivos para que exista una verdadera transformación del parque automotor el cual puede moverse con gas, como la compañía que representa lo está demostrando en Perú.

«Allí estamos moviendo tractomulas con 1.200 kilómetros de autonomía con gas licuado», comentó Ortega, quien dijo que lo sorprende que no se le haya puesto un tributo al coque que es muy contaminante y cuando en Brasil ya lo están haciendo.
Mi mensaje, insistió Ortega, sería el rediseño de impuestos a la industria del carbón con los incentivos correctos, no dándole gabelas a los carros de lujo que se pueden sustituir y enfocándose en el transporte y las motos que son los grandes contaminantes generando los cambios. «Creo que es el camino y donde tenemos el mayor impacto y si uno mira las cifras ese es el camino por donde se puede empezar».

Asegurar la autosuficiencia

Empresas como Ecopetrol, incluso, se han alineado a ese objetivo de reducción de emisiones y descarbonizacion. Su presidente, Felipe Bayón, comentó que la petrolera tiene establecido desde hace un tiempo el programa ‘Energía que transforma‘, con el que la meta es para el 2040 más o menos la mitad de la compañía tenga negocios de bajas emisiones, «hay una hoja de ruta y una senda muy bien diseñada, hay cosas que se pueden acelerar… Pero hay una visión que va a seguir liderando esta transición que ya está en marcha».

En su opinión, la descarbonización y la electrificación sones fundamentales, por lo que se debe trabajar más en ello, al tiempo que resaltó el hecho de que Colombia tiene la ventaja de contar con abastecimiento con energía local, algo que no se puede perder, porque el país no puede correr los riesgos que hoy, por cuenta del conflicto en Ucrania, sufre Europa con el abastecimiento de gas.

«Si Colombia logra seguir construyendo, entendiendo la seguridad energética como que tengamos la posibilidad de seguir siendo dueños de nuestro propio destino, podremos a través de darle energía a todos los colombianos de todos los sitios donde operamos, seguir cerrando las brechas de energía que tenemos», puntualizó.

Finalmente, Tomás González, del Centro Regional de Estudios de Energía, dijo que es necesario que los diálogos sociales en torno a esta problemática deben ser realistas.

«Me preocupa porque no estamos dando las discusiones difíciles, ponemos metas ambiciosas y hacemos las cosas que son menos difíciles y las que son más difíciles de hacer no las hacemos».

También insistían en la renovación del parque automotor como alternativa para avanzar hacia esa descarbonización y transformación energética, pero dijo que se deben plantear caminos más certeros que el solo proceso de chatarrización que no dio los resultados esperados, quizás porque no se hizo bien.

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