Quizás no lo sepa, pero si es de los que le pone algo de azúcar a su tinto cada mañana puede ser que esté tomando todos los días azúcar boliviana, producto que no deja de crecer en Colombia pese a las advertencias de los gremios locales.
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Caña de azúcar en el Valle. Foto:Asocaña
En el 2025, las importaciones de azúcar de Bolivia a Colombia, las cuales entran sin ningún tipo de arancel pues ambos países son miembros de la Comunidad Andina, llegaron a 82.000 toneladas, lo que representa un repunte de 358 por ciento frente a las registradas en el 2024 (18.121).
Colombia recibe el 62 por ciento de todo el azúcar que Bolivia le envía al mundo, pues según los datos del Instituto Nacional de Estadística de ese país el año pasado las ventas llegaron a 37,6 millones de dólares de los 60,4 millones totales.
Le siguió Perú, con 19,8 millones de dólares; Chile ya de lejos con 2,8 millones de dólares; y Japón, con 0,2 millones de dólares.
Esta situación no ha cesado en este 2026. Entre enero y marzo de este año, según las últimas cifras de la Dian, ingresaron al país 30.662 toneladas de azúcar originaria de Bolivia frente a las 14.969 registradas en el primer trimestre del 2025, es decir, el aumento es del 105 por ciento. En total, van 14,3 millones de dólares vendidos.
Después de la soya, el azúcar se ha convertido en lo que más exporta Bolivia a Colombia. Luego se encuentran productos derivados de girasol, alcohol etílico y ya, en menor proporción, girasoles.
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¿Competencia desigual?
Para la Asociación de Cultivadores de Caña de Azúcar (Asocaña), esta situación genera una competencia desigual que está afectando directamente la producción nacional y el empleo formal, sobre todo, del Valle del Cauca donde este cultivo representa alrededor del 38 por ciento del PIB agrícola.
“Este aumento desmedido de las importaciones de azúcar desde Bolivia, que además entra a precios distorsionados, afecta de manera significativa a esta rama de producción nacional, al mercado colombiano y, por ende, el empleo y estabilidad de las regiones. Es necesario que estas situaciones se aborden y corrijan por la vía institucional andina”, aseguró Claudia Calero, presidenta de Asocaña.
Claudia Calero, presidenta de Asocaña. Foto:Asocaña
Por ello, le solicitan tanto al Gobierno como a la Comunidad Andina que adelanten las investigaciones necesarias para saber por qué está entrando tal cantidad de azúcar a unos precios incluso más bajos de lo que se venden allí y se puedan establecer unos lineamientos y normas claras para poder proteger a la industria nacional que genera alrededor de 286.000 empleos en más de 50 municipios del Valle, Cauca y Risaralda, donde seis de cada 10 familiar tienen algún vínculo económico con esta actividad.
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“Proteger y fortalecer esta agroindustria es también proteger el empleo formal, la estabilidad económica de los municipios y las oportunidades de desarrollo para miles de familias del suroccidente del país”, añadió Calero.
Más problemas
A la problemática del aumento de las importaciones de azúcar provenientes de Bolivia se suman otras que atraviesa el sector como la acumulación de inventarios de etanol, sobre todo, ante las importaciones de Estados Unidos, país con estándares de calidad diferentes.
Según el gremio, el etanol colombiano reduce en un 74 por ciento las emisiones de CO2 frente a la gasolina y ha sido responsable del 54 por ciento del cumplimiento de la meta nacional de descarbonización, evitando más de 3,02 millones de toneladas de CO2 en línea con el Acuerdo de París y el Plan Nacional de Desarrollo de este gobierno.
Caña de azúcar. Foto:Cortesía Mano de Buey
De igual manera, sigue la preocupación por la seguridad de los trabajadores de la caña. Justo hace un mes una persona fue asesinada en uno de los ingenios azucareros situado en la zona rural de Corinto, en el departamento del Cauca.
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Ante ello, el sector de la caña exigió a las autoridades que investiguen con resultados y que exista una presencia activa de la fuerza pública en el territorio.
“Están matando a la gente que trabaja en el campo. La situación de seguridad es crítica. Están poniendo en riesgo a los trabajadores y a la actividad productiva de la región”, sentenció Calero.

