La historia del negocio que desapareció por un voraz incendio en San Victorino en el centro de Bogotá

El cielo del centro de Bogotá amaneció con una humareda intensa de color negro que se desvanecía en las alturas. Llamó la atención de todos los comerciantes que desde muy temprano iban a abrir su local. Inmediatamente, las redes sociales se llenaron de videos de un edificio envuelto en llamas, en donde operaban dos negocios, uno de telas y el otro de piñatería desde hace 23 años en el centro de comercio popular más grande de Bogotá.

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El panorama era desolador. Una bodega de tres pisos de alto estaba totalmente incinerada. Los tejados caídos, las paredes negras y los vidrios rotos. Por las calles rodaba agua como si fueran ríos que brotaban de los tanques de bomberos, quienes pusieron a disposición camiones extintores, cisterna y equipos de apoyo operativos logísticos para extinguir el fuego.

El incendio provocó la destrucción de todo el material que había dentro de cada empresa, lo que representó pérdidas millonarias, personas afectadas y un futuro incierto para cada comerciante.

Esto sucedió a las 6:15 a.m., apenas amanecía en Bogotá y a la altura de la calle 11 con carrera 11 del barrio San Victorino en el centro de Bogotá el humo ya recorría las estrechas calles del barrio, el olor a quemado se podía percibir a varias cuadras de distancia. Las causas del origen del fuego todavía están en investigación, pero la hipótesis más clara hasta el momento es un posible corto que generó la chispa.

Luego de siete horas de una intensa lucha contra las llamas, los 75 uniformados dispuestos para la conflagración lograron extinguir en un 100% el incendio.

Los daños solo fueron materiales. El fuego comenzó temprano y muy pocas personas estaban en la zona. Afortunadamente dentro de la bodega no había nadie, por lo que no se reportaron personas lesionadas.

¿Quiénes eran los dueños de los negocios incinerados?

En la bodega afectada funcionaban dos negocios. El primero es Punto Mayor, una piñatería y tienda de otros accesorios para el hogar, este ocupaba solo la mitad del primer piso, aunque hacia adentro de la bodega había mucho más espacio.

En la otra mitad y junto a los dos pisos de arriba estaba Todo Accesorios, una empresa que desde hace 23 años vende sus productos como insumos para confección, artículos para eventos, peluches y hasta disfraces de Halloween.

Cristina Guzmán es la propietaria del negocio y se encontraba en su casa en el momento del incendio. La primera persona en llegar al lugar fue un tintero, quien con su carrito vende cafés y pan a las personas alondras del sector. El edificio se empezó a prender en llamas y él le informó a Cristina del suceso.

Es un golpe muy duro, dentro se quedó toda la mercancía y hasta los pedidos que tenía para mis clientes hoy

Inmediatamente salió de su hogar y pudo entrar tras una conversación con los policías que cerraban el perímetro. Lo que encontró nunca lo había esperado.

“Nosotros tenemos mucha experiencia en este negocio de las telas, es un golpe muy duro, dentro se quedó toda la mercancía y hasta los pedidos que tenía para mis clientes hoy” indica Cristina, la propietaria de Todo Accesorios.

Ella llegó a Bogotá junto a su familia en busca de oportunidades. En el año 2001, se vinieron desde la capital antioqueña para expandir su negocio y montar un local en esta ciudad.

En su búsqueda encontraron esta bodega ubicada en la calle 11 con carrera 11 – 60, en San Victorino, uno de los barrios de comercio popular más grandes de Bogotá. Invirtió su dinero y montó la empresa. Al principio se llamó Ensambles y Adornos y solamente ocupaba el primer piso. Se estableció como una de las empresas pioneras que vendía este tipo de artículos en la zona.

Luego de un remesón en la pandemia cambiaron su nombre a Telas y Accesorios. Cuatro años después de adquirir el primer local, abrieron otra sede en el centro y luego se esparcieron por la ciudad en el norte y el occidente. Este punto manejaba aproximadamente 45 empleados. Desde ese año, su empresa creció hasta el punto de tener cuatro puntos en la ciudad. Este era el principal.

Sin embargo, dado al suceso que se presentó en la mañana del jueves 4 de julio el futuro es incierto. Varios de los pedidos que debían entregar el día del incendio fueron destruidos, además de la mercancía y otros artículos de valor.

Aunque el acontecimiento afectó profundamente a la empresa, en un comunicado mostraron todo su empeño para salir adelante de este “duro golpe”, indicaron. Por lo que seguirán operando con normalidad en los otros puntos.

¿Cómo fue el procedimiento para apagar el fuego?

Pocos minutos después de alertar una explosión y el incendio a los bomberos, se activaron cinco estaciones: la Central, Restrepo, Chapinero, Kennedy y llegaron al lugar con seis camiones extintores, dos plataformas y seis camiones cisterna. Además de un equipo de naves no tripuladas.

El cuerpo de bomberos puso a disposición 75 unidades en dos turnos: 35 en el primero y 40 en el segundo. En el relevo de los turnos se podría apreciar a los funcionarios cansados, sentados en el piso y recibiendo el agua que estaban repartiendo, tras una larga y agotadora jornada.

El procedimiento al llegar al lugar es mantener el incendio confinado, es decir mantenerlo en ese lugar para que no se propague a otras estructuras sin afectarlas. Luego, los bomberos rodearon el recinto y con mangueras, escaleras y mucha agua comenzaron a extinguir el fuego en los tres pisos del edificio desde varios puntos estratégicos. Lo primordial en estos casos es además encontrar el punto de origen.

la carga de combustible es alta porque encontramos ropa, textiles y papel

Mauricio Ayala, el subdirector operativo del cuerpo de Bomberos de Bogotá comentó que “la carga de combustible es alta porque encontramos ropa, textiles, papel y estas características de los materiales hicieron que el fuego se esparciera aún más rápido”,

Debido a las operaciones se reportaron dos funcionarios afectados por el fuego. Sin embargo, no hubo lesiones a los civiles. Las llamas afectaron a dos edificaciones del lugar, una de ellas presentó daños de alto nivel, la bodega donde operaban los dos negocios anteriormente mencionados.

Hacia las 10 a.m. ya tenían un control del 85 por ciento del fuego y aproximadamente a la 1:30 p.m. reportaron el 100 por ciento de control.

DIEGO SANTIAGO SALINAS RODRÍGUEZ

Redacción Bogotá

Escuela de Periodismo Multimedia 

@DiegoSalinas007 

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